«Sabemos que el virus puede llegar, no es que podemos decir tajantemente que esto es un éxito porque puede haber algún positivo en cualquier momento. Catamarca está conectada con otras provincias en las que circula el coronavirus y, a la vez, llegan repatriados. Los centros y el equipo de salud se encuentran preparándose para ese momento, si ocurre, y tomando prevenciones para que no ocurra», explicó Claudia Palladino, doctora en Medicina y ministra de Salud de esa provincia en diálogo con medios catamarqueños.
En la provincia de Catamarca viven unas 400.000 personas; quienes de ellos vuelven a la provincia por haber estado varados en otro país o zona de la Argentina, deben cumplir con un aislamiento de 28 días.
La ministra de Salud explica que en la capital San Fernando del Valle de Catamarca «se dejó abierto sólo un ingreso, y en ese ingreso el personal de Salud y de Seguridad controla no sólo la temperatura sino el olfato". Respecto a los pacientes aislados la ministra informó que "se los llama cada día para controlar sus síntomas; además, desde el 26 de marzo es obligatorio el barbijo social».
En la provincia de Formosa el uso del tapabocas es más flexible que en Catamarca: obligatorio en el transporte público y aconsejado en la calle. Ambas provincias dieron autorización a las obras privadas de construcción y en ambas hay deliveries de comida.
Catamarca autorizó el funcionamiento de las peluquerías y Formosa no. Y en ninguno de los mayores conglomerados de esas ciudades están autorizadas las salidas para esparcimiento. Los ministros coinciden en explicar por qué: son ciudades en las que escasean los edificios de departamentos. Sus habitantes viven en casas con un poco de patio o de jardín. Eso, sostienen los ministros, sirve para exponerse al sol y para hacer algo de actividad física.
