Las superficies de alto contacto en los centros de atención a largo plazo (CALP) están frecuentemente contaminadas con material potencialmente infeccioso.
La investigación publicada el 1 de marzo en la revista American Journal of Infection Control brinda información para mejorar los programas diseñados para prevenir enfermedades diarreicas graves entre los usuarios de los recursos ligados a las CALP.
Los CALP o LTC (según las siglas con que se conocen en los Estados Unidos) son coberturas de seguro que brindan atención médica en asilos de ancianos, domicilios o diurna personal para adultos de 65 años o más con afecciones crónicas o incapacitantes que precisan supervisión constante.
Los hallazgos del trabajo ayudarían a los CALP a evaluar la limpieza de las superficies de alto contacto para mejorar el control de enfermedades diarreicas graves y muertes.
Al evaluar los niveles de contaminación microbiana en superficies de alto contacto de 11 instalaciones CALP de Carolina del Sur, EE.UU., analiza la utilidad de herramientas específicas de monitoreo higiénico.
"Nuestro estudio es uno de los cuatro realizados hasta la fecha que evalúan la higiene ambiental en las instalaciones de CALP", según Jennifer Cannon, autora principal del artículo que se desempeña en la Fundación CDC vincluada a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) locales.
“Los hospitales realizan cada vez más auditorías rutinarias para la limpieza de superficies de alto contacto, lo que reduce la morbilidad y la mortalidad entre sus residentes", visitantes y trabajadores. "Nuestros resultados sugieren que programas de auditoría similares beneficiarían a las instalaciones de los CALP cuando se incluyan como parte de sus programas de prevención de infecciones”.
Las enfermedades diarreicas causadas por norovirus y las infecciones por C. difficile (ICD) se encuentran entre las más frecuentes de los CALP donde aproximadamente el 60 % de los brotes de norovirus y más del 50 % de todos los ICD relacionados con la atención médica ocurren en sus instalaciones.
Ambos patógenos pueden ser transmitidos por superficies ambientales contaminadas con materia fecal. Si bien el monitoreo ambiental que utiliza indicadores de higiene de superficies es una herramienta valiosa para ayudar a prevenir la propagación de infecciones, no existen tecnologías o metodologías estándar y muchas herramientas de monitoreo son demasiado costosas para usarse de manera rutinaria.
En su estudio, la Dra. Cannon y sus colegas utilizaron tres elementos para evaluar la limpieza en un mínimo de 30 superficies de cada una de las 11 instalaciones de CALP:
trifosfato de adenosina (ATP), una reacción química bioluminiscente que indica la presencia de material orgánico; norovirus; y crAssphage, un bacteriófago de ADN recientemente descubierto que indica contaminación fecal pasada o presente.
Según los autores, el estudio fue el primero en utilizar crAssphage como indicador de contaminación fecal en el entorno de LTC.
El 90 % de las superficies de alto contacto que probaron los investigadores (n=337) dieron positivo para crAssphage o tenían niveles de material orgánico que resultaron en puntuaciones de limpieza de ATP deficientes.
Detactaron crAssphage en 311 (92,3 %) superficies, a menudo en niveles altos (concentración media de 3,5 copias log genómicas).
Casi todas las superficies 324 (98 %) tenían altos niveles de ATP, lo que resultó en una puntuación de "suspenso" utilizando los valores de umbral sugeridos por el fabricante del kit de ATP.
Las 337 superficies dieron negativo para norovirus. Los investigadores opinan que esta respuesta es consistente con estudios previos en que los norovirus rara vez se detectaron en ausencia de un brote actual o reciente.
Al agregar los datos de las 11 instalaciones, Cannon y sus colegas combinaron las herramientas ATP y crAssphage con el fin de identificar los tipos de superficies y ubicaciones con mayor probabilidad de estar contaminadas con material orgánico o fecal:
* Los pasamanos y los controles de equipos tenían cuatro veces más probabilidades de tener altos niveles de crAssphage que otras superficies y objetos.
* Las mesas y sillas de las salas de estar de los pacientes y los pasamanos de las camas de los pacientes registraban altos niveles de ATP y crAssphage.
* Se detectaron altos niveles de crAssphage en las camas de los pacientes y los pasillos.
* Las superficies tocadas por pacientes y visitantes tenían el doble de probabilidades de tener niveles altos de ATP en comparación con las que tocaban principalmente el personal de enfermería y limpieza o solo los pacientes.
Linda Dickey, presidenta de la Association for Professionals in Infection Control and Epidemiolog - APIC opino que el artículo "proporciona información nueva y valiosa que ayudaría a las instalaciones de CALP a monitorear sus prácticas de limpieza y perfeccionar sus planes de prevención para proteger mejor a los pacientes de enfermedades diarreicas graves”.
