En Australia y el mundo la COVID-19 no solo redujo la cantidad de investigaciones sino también, en ellas, la participación de mujeres
Las universidades de Australia estudian como reanudar sus clases presenciales durante la pandemia de COVID-19, mientras aumenta la presión sobre los estudiantes extranjeros (EE) que aún se encuentran fuera del país por el cierre de fronteras.
El coste económico de la crisis para las universidades del país, fuertemente dependientes de los EE, podría ascender a los 3.012 millones de dólares durante el próximo semestre.
Como consecuencia de la situación, Catriona Jackson, directora ejecutiva de Universities Australia (UA) estima "que unos 21.290 empleados perderán sus puestos de trabajo durante ese período". La organización universitaria australiana representa a las 39 universidades del país, entre las que 5 se ubican en una lista de las 50 mejores.
La cuarta exportación
Los EE, incluidos los universitarios, aportaron a la economía australiana en el curso 2018-19 unos US$24.616 millones, lo que convierte a la educación en la cuarta mayor exportación de este país, después del carbón, el hierro y el gas natural. En realidad, se trataría del cuarto producto comerciable en el exterior pero consumido internamente.
La pandemia ha obligado a los EE (llegan a pagar US$21.659 por sus estudios), a cancelar sus planes o a retornar a sus países de origen por la falta de empleo y subsidios puesto que el país prevé retomar sus actividades económicas en julio próximo, tras controlar al coronavirus.
Por el momento, se calcula que un 10 % de dichos estudiantes todavía no pueden entrar en Australia pero, para Catriona Jackson, eso no significa que hayan cambiado Australia por otras opciones. "No hay pruebas que sugieran que los EE elijan estudiar en otro sitio debido a la COVID-19. Australia es visto como un destino seguro, acogedor y que ha respondido efectivamente a la pandemia", recalcó.
Investigaciones canceladas y mujeres en casa
La pandemia también ha asestado un duro golpe a muchas de las investigaciones universitarias, que representan el 90 por ciento de la investigación en Australia y el 43 por ciento de la aplicada, ya que se ha cancelado una gran parte de ellas o se han destinado fondos a otras centradas en el nuevo coronavirus. El recorte de empleos en las universidades afectará a unas 7.000 personas vinculados a investigaciones académicas y a 9.000 investigadores que interrumpirán sus trabajos este año, según un reciente estudio coordinado por el jefe científico del gobierno, Alan Finkel.
Además, "la presencia de los hombres se ha incrementado no solo en Australia sino a nivel mundial porque las mujeres están en casa cuidando a los hijos", según comentó Vidal-Fernández, economista especializada en Educación y Capital Humano de la Universidad de Sídney.
