Redacción científica objetiva, Dr. David Rojas Márquez, bioquímico Universidad Nacional de Córdoba (UNC), Argentina; columnista especializado
Las olas de calor cada vez más frecuentes e intensas, podrían contribuir al aumento de la carga de enfermedades alérgicas respiratorias y dermatológicas, situación que demuestra la limitada evidencia clínica directa determinada por el cambio climático.
El artículo publicado en la Revista de Alergia de México * presenta una revisión bibliográfica sobre la relación entre las olas de calor y la exacerbación de enfermedades alérgicas, con énfasis en los mecanismos ambientales y fisiopatológicos involucrados.
Los autores destacan la ausencia de definiciones estandarizadas, la escasez de modelos de análisis de exposiciones múltiples y la falta de estrategias integrales de mitigación urbana y adaptación clínica. Las limitaciones apuntadas dificultan el desarrollo de protocolos específicos para el abordaje de pacientes alérgicos durante episodios de calor extremo de México, América Latina y el mundo.
Pese a que América Latina presenta condiciones climáticas que favorecen la reiteración de calor intenso y frecuente, los estudios vinculantes con manifestaciones alérgicas son escasos.
La mayor parte de la literatura regional describen los fenómenos físicos como la isla de calor urbana,o en el impacto de la temperatura sobre la mortalidad general, sin profundizar el enfoque alérgico. La escasez contrasta con la alta prevalencia de enfermedades atópicas en la población mexicana, estimada en 40% según datos de la Secretaría de Salud, porcentaje que indicaría subestimación de los efectos de las olas de calor sobre los grupos vulnerables.
El artículo destaca la falta de estudios clínicos transversales que documenten exacerbaciones de asma, dermatitis o rinitis en relación con episodios de calor extremo en contextos urbanos y rurales de México. La ausencia limita la generación de políticas públicas basadas en evidencia y reduce la capacidad de los profesionales de la salud para anticipar y prevenir desenlaces adversos en pacientes alérgicos.
Calor extremo y alergias
Las olas de calor corresponden a períodos de dos o más días consecutivos con temperaturas extremas, definidas a partir de umbrales locales que consideran la temperatura aparente y los registros históricos de cada región. En la Ciudad de México, los eventos incluyen temperaturas elevadas sostenidas durante varios días, con mayor frecuencia hacia el final de la estación seca, principalmente durante la primavera.
Durante las últimas décadas, la frecuencia y la intensidad de las olas de calor aumentaron de forma sostenida, en paralelo con el crecimiento poblacional urbano. Proyecciones climáticas anticipan que crecerá la frecuencia de los acontecimientos extremos en México y América Central, con episodios de calor intenso que podrían pasar de ocurrir una vez cada varias décadas a presentarse con periodicidad bienal.
Las olas de calor representan un desafío relevante para la salud pública y, en particular, para las personas con enfermedades alérgicas. El aumento de la temperatura y la sequedad ambiental agravan afecciones respiratorias y dermatológicas, alteran la barrera epitelial y modifican la distribución y la estacionalidad de alérgenos ambientales, como el polen.
Diseño metodológico
La búsqueda bibliográfica en las bases de datos Scopus y Web of Science que abarcó desde 2015 hasta mayo de 2025, vinculó términos representativos de calor extremo, alergias y cambio climático.
La selección incluyó artículos a texto completo en inglés y español, tales como estudios originales, revisiones sistemáticas y metaanálisis centrados en manifestaciones alérgicas respiratorias, cutáneas o sistémicas, en contextos urbanos o rurales y sin restricción geográfica.
El análisis excluyó estudios experimentales en animales o modelos celulares, trabajos sin datos específicos sobre temperaturas extremas, publicaciones duplicadas y documentos sin análisis empírico.
Organización de los resultados
La revisión identificó 304 estudios, 79 de los cuales fueron análizados en profundidad por cumplir con los criterios de inclusión.
La organización de los hallazgos contempló tres ejes principales:
mecanismos climáticos responsables de las olas de calor y su relevancia epidemiológica;
el impacto ambiental y ecológico sobre la producción y dispersión de polen, la dinámica de contaminantes atmosféricos y otros factores moduladores y
la repercusión en la salud humana, con énfasis en enfermedades respiratorias y dermatológicas de origen alérgico.
Reconocimiento de las consecuencias
Las olas de calor guardan relación con el aumento de la morbilidad y la mortalidad de las enfermedades pulmonares crónicas, en particular el asma. La evidencia epidemiológica indica que la exposición al calor extremo incrementa el riesgo de hospitalización por asma en todos los grupos etarios, con mayor vulnerabilidad en la población pediátrica.
Durante los episodios de calor, el aumento asociado de contaminantes atmosféricos ejerce un efecto sinérgico con el estrés térmico, lo que favorece exacerbaciones asmáticas. A nivel fisiopatológico, este contexto induce inflamación bronquial, reduce el umbral de broncoconstricción y produce daño pulmonar agudo y crónico mediado por estrés oxidativo, activación de vías proinflamatorias y aumento de citoquinas.
En la piel, el incremento de la temperatura y la sequedad ambiental, junto con la contaminación, altera la función de barrera cutánea en individuos con atopia, facilita la penetración de irritantes y alérgenos y contribuye a la exacerbación de la dermatitis atópica.
La baja humedad ambiental incrementa la permeabilidad cutánea y estimula la producción de citoquinas proinflamatorias, junto con mayor activación de mediadores asociados a prurito y rascado. Además, la exposición al calor, la radiación ultravioleta y los contaminantes ambientales aumenta el estrés oxidativo y agrava la disfunción de la barrera cutánea.
Implicancias sanitarias
La evidencia disponible sobre la relación entre olas de calor y enfermedades alérgicas respiratorias y dermatológicas continúa siendo limitada y fragmentaria, sustentada principalmente en estudios epidemiológicos y experimentales. La escasez de investigaciones clínicas que evalúen de manera directa el impacto del calor extremo en pacientes con asma, dermatitis atópica y rinitis alérgica contrasta con sus elevadas prevalencias del 20–40% en la población mundial.
El escenario refuerza la necesidad de promover estudios clínicos y epidemiológicos específicos, con especial atención en poblaciones vulnerables expuestas a eventos de calor extremo. En paralelo, los autores consideran prioritario implementar estrategias de adaptación y mitigación que integren medidas individuales, urbanas y de salud pública, como la reducción de la exposición al calor, el fortalecimiento de la infraestructura verde, el diseño urbano adaptado y la disminución de contaminantes ambientales. La incorporación del calor extremo como determinante relevante de la carga de enfermedad alérgica es visto como factor clave para orientar acciones preventivas y anticipar los desafíos sanitarios asociados al cambio climático, según el estudio.
* Revista Alergia México
Olas de calor y su repercusión en las enfermedades alérgicas: Reporte de Grupo del Comité de Medio Ambiente del Colegio Mexicano de Inmunología Clínica y Alergia (CMICA)
María de la Luz Cid del Prado Izquierdo,1 Cindy Elizabeth de Lira Quezada,2 Diana Leticia Aguirre Ramírez,3 Hugo Alberto Azuara Trujillo,4 Miguel Terán Olvera5
31 de diciembre, 2025
https://revistaalergia.mx/ojs/index.php/ram/article/view/1454/2795
Filiación de las autoras y autores: 1- Jefa de Clínica de Asma, Alergia e Inmunología Clínica, Médica Bosques, Toluca 2- Universidad Autónoma de Nuevo León, Hospital Universitario y Facultad de Medicina “Dr. José Eleuterio González”, Centro Regional de Alergia e Inmunología Clínica 3- Alergia e Inmunología, Clínica Pediátrica Pigui, Hospital Español de México 4- Titular del Servicio de Alergia e Inmunología Clínica del Hospital General de Zona 2, IMSS, Hermosillo, Sonora 5- Servicio de Alergia e Inmunología Clínica, Hospital de Especialidades, UMAE Centro Médico Nacional Siglo XXI, Ciudad de México
