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El tratamiento hospitalario de la depresión de adolescentes facilita la percepción clínica integral
Child and Adolescent Psychiatry and Mental Health Ulm, Alemania 12 Enero, 2026

El tratamiento hospitalario de la depresión en adolescentes facilita la percepción clínica integral

La concordancia entre la percepción subjetiva de los síntomas depresivos y la evaluación clínica profesional en adolescentes aumenta de manera progresiva durante el tratamiento hospitalario y facilita la paulatina integración de los distintos síntomas del mismo cuadro depresivo.

El artículo publicado en la revista Child and Adolescent Psychiatry and Mental Health * examina el acuerdo entre la autoevaluación y la valoración clínica de la depresión en adolescentes internados. Los datos de adolescentes con episodios moderados a graves de depresión, provienen de un análisis secundario realizado en el marco de un ensayo clínico alemán que investigó la eficacia de la fototerapia como complemento del tratamiento habitual para la depresión. 

Los autores ratifican que, durante la internación, los adolescentes desarrollan una comprensión más integrada y global de su estado emocional. El proceso reflejaría tanto mejoría clínica como reorganización de la percepción subjetiva de los síntomas, favorecidas por la interacción continua con profesionales de la salud mental y la estructura hospitalaria.

Marco clínico y relevancia
En los estudios clínicos sobre depresión, la evaluación de la respuesta al tratamiento depende del instrumento seleccionado como variable principal, sea autoinforme o evaluación clínica llevada a cabo por profesionales. La elección resulta trascendencia relevante, dado que ensayos previos demostraron solo concordancia moderada de ambas modalidades, en especial al inicio del tratamiento.

En adultos, la evidencia indica que la concordancia entre autoevaluaciones y evaluaciones clínicas tiende a aumentar con el tiempo. En niños y adolescentes, la escasez de los datos disponibles en su mayoría aportados por muestras ambulatorias, poseen información limitada de los contextos de internación, donde los cuadros suelen presentar mayor gravedad.

Desde la práctica clínica persiste la incertidumbre acerca del valor pronóstico del acuerdo o desacuerdo inicial entre ambas evaluaciones. Asimismo, el aumento progresivo de la concordancia observado en estudios previos plantea la posibilidad de cambios en la forma en que los pacientes perciben y organizan sus síntomas durante el tratamiento. 

Los autores consideran de fundamental importancia interpretar de manera adecuada la respuesta terapéutica y el uso de los instrumentos de evaluación.

Diseño y muestra
El trabajo incluyó 224 adolescentes de 12 a 18 años con episodios moderados a graves de depresión, internados en cuatro centros hospitalarios de Alemania. Los datos recolectados abarcaron el período 2018 a 2020. 

Los participantes recibieron e manera aleatoria fototerapia con luz brillante como complemento del tratamiento habitual o luz roja como placebo. Ante la ausencia de diferencias significativas entre los grupos, los análisis abarcaron el conjunto de la cohorte.

La medición de la gravedad depresiva utilizó instrumentos estandarizados de autoinforme y entrevistas clínicas estructuradas; la segunda edición del Inventario de Depresión de Beck, (Beck Depression Inventory - BDI-II) permitió estimar la intensidad de los síntomas depresivos a partir de ítems graduados por severidad. 

La evaluación clínica siguió los lineamientos de la Escala de Depresión Infantil revisada (Children’s Depression Rating Scale – Revised - CDRS-R), entrevista semiestructurada encuadrada en criterios diagnósticos internacionales con inclusión de la valoración de síntomas verbales y no verbales.

La realización de las evaluaciones comprendió cuatro instancias: 
inicio de la internación, a las 4 semanas (posterior a la evaluación) y a las 16 y 28 semanas (seguimiento 1 y 2, respectivamente).

Resultados principales
En la evaluación de la depresión por ambos instrumentos (BDI-II y CDRS-R), los puntajes más altos reflejaron mayor gravedad de los síntomas depresivos. En tal contexto, los puntajes promedio de depresión del autoinforme y la evaluación clínica, disminuyeron progresivamente a lo largo del estudio, con el mayor descenso observado entre el inicio de la internación y la evaluación a las 4 semanas. 

La correlación entre la percepción subjetiva de los adolescentes y la evaluación profesional aumentó moderadamente desde el inicio para ascender en forma pronunciada al cabo de las cuatro semanas de internación, con mantenimiento de la tendencia en los seguimientos de las 16 y 28 semanas. El patrón permaneció estable con independencia del nivel inicial de gravedad de la depresión o del sexo. La mayor evidencia del incremento de la concordancia correspondió a los ítems vinculados a aspectos emocionales y cognitivos de la depresión.

Evolución clínica
En la evaluación a las 4 semanas, la concordancia o discordancia entre la percepción del paciente y la evaluación clínica no mostró diferencias significativas en la CDRS-R, pero sí en el BDI-II.

 En el seguimiento a las 16 semanas, no hubo diferencias por la conservación del patrón en la CDRS-R, mientras que el BDI-II continuó con la discriminación entre los grupos, con puntajes más elevados en los adolescentes que sobrestimaban sus síntomas en comparación con aquellos con concordancia o subestimación. 

El análisis psicométrico evidenció que tanto la entrevista clínica como el autoinforme mostraron mayor homogeneidad interna a lo largo del tratamiento. En particular, la evaluación clínica pasó de la consistencia interna moderada del inicio a valores elevados tras cuatro semanas, indicando mayor coherencia de los distintos síntomas evaluados. 

El estudio en sus comienzos permitió observar a  la depresión como una estructura compleja y multidimensional. Sin embargo, después del tratamiento, los dos procedimientos tendieron a reflejar la unificación de los síntomas.

Conclusiones e implicancias 
Durante del tratamiento, el cambio de la forma en que los adolescentes conceptualizan sus síntomas depresivos indicaría la concordancia de la autoevaluación con la evaluación clínica profesional y la mayor homogeneidad de ambos instrumentos. 

Los autores destacan que al ser su trabajo el primero en estudiar el seguimiento temporal de los procesos descriptos en adolescentes, los futuros trabajos deberían confirmar los hallazgos con el fin de profundizar el análisis estructural de las evaluaciones clínicas. Desde el punto de vista clínico y metodológico aclaran que la evaluación profesional, mostró mayor sensibilidad para detectar la mejoría, mientras el autoinforme ofreció una estimación más conservadora. Al finalizar remarcan la importancia de incluir en los estudios clínicos ambas perspectivas.

 

* Child and Adolescent Psychiatry and Mental Health
Agreement between self-rated and clinician-rated depression severity during inpatient treatment in adolescents
Keller F., Holtmann M., Kölch M., Legenbauer T.
15 de noviembre, 2025
DOI: 10.1186/s13034-025-00993-3

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