Las leucemias agudas (LA) son enfermedades neoplásicas muy heterogéneas, clasificadas según su estirpe celular, morfología, inmunofenotipo y características moleculares. Cada LA implica diferencias en el diagnóstico y pronóstico, así como necesidad de tratamiento específico.
El artículo que publica la Revista Médica del Instituto Mexicano del Seguro Social * analiza los determinantes sociales y biológicos que influyen en la aparición y evolución de la leucemia linfoblástica aguda (LLA); asimismo destaca las hipótesis de Greaves y Kinlen y sus posibles adecuaciones en contextos latinoamericanos.
Algunos factores etiológicos relevantes, comunes a diversas leucemias que afectan a niños y adultos, incluyen la exposición a rayos X, insecticidas e hidrocarburos. Otros factores como el nivel socioeconómico, las infecciones, el peso al nacer, la edad de los padres al momento de la concepción, la exposición a campos electromagnéticos de muy baja frecuencia y el entorno de residencia (urbano o rural) varían entre leucemias, determinantes que inciden en la elaboración de diversas hipótesis etiológicas.
Las leucemias linfoblásticas agudas (LLA) son las más frecuentes en la niñez. Los datos respecto a su etiología indicaban una mayor frecuencia en zonas urbanas y en países con niveles socioeconómicos elevados. El pico de incidencia, de 2 a 6 años, apareció en los países más desarrollados con vista progresiva en otros países conforme mejoraban sus condiciones económicas.
Leucemias agudas en México y América Latina
La leucemia aguda es el tipo más frecuente de cáncer en niños y adolescentes en todo el mundo. De acuerdo con datos recientes de GLOBOCAN (Global Cancer Observatory), México se destaca entre los países con mayor incidencia y mortalidad por leucemia infantil. El escenario del país es comparable a lo observado en la población hispana de Estados Unidos, así como en Ecuador,Costa Rica y Colombia.
En países con alta proporción de población mestiza, como Brasil, las tasas de incidencia oscilan entre 76.8 y 59.1 casos por millón. En México, las tasas van desde 74.2 hasta 58.4.
La población hispana de EE.UU. presenta una tasa de 49.7 casos por millón para LLA. En Ecuador, 49.2, Costa Rica y Colombia 58.5 y 58, respectivamente, cifras que superan los 58 casos por millón.
Por otro lado, las regiones con una alta proporción de población afrodescendiente, como la costa este de Brasil, lasn tasas varían entre 33.8 y 24.8 casos por millón.
Según los autores, la incidencia en regiones con mayoritaria población de ascendencia europea, como el sur de Brasil (51.0 a 41.1 para LLA), Argentina (47.5 y 37.7- 32.5 para LLA), Puerto Rico (35.7 para LLA) y Chile (34.2), son similares a las reportadas en zonas desarrolladas como EE.UU. y Europa.
Los hallazgos son consistentes con las tasas reportadas en EE.UU. cuando se estratifican por grupo étnico: la incidencia más elevada ocurre en la población infantil de ascendencia latinoamericana, seguida por la europea y, por último, africana, que presenta tasas de incidencia menores.
En México, el fenómeno también es observable en las tasas de incidencia reportadas para estados donde la población es mayormente de ascendencia indígena, como Chiapas y Puebla, cuyos casos superan los 70 por millón. En contraste, las tasas reportadas en el sur del país son notablemente más altas a las correspondientes a los estados del norte, como Nuevo León (32.5),con mayor influencia europea, lo cual podría sugerir el efecto de tener una población con menor carga de ascendencia indígena. Sin embargo, es importante considerar las diferencias intrnas y entre países para evaluar los datos con cautela, puesto que algunas cifras provienen de poblaciones pequeñas y con pocos años de estudio. Aun así, los datos enunciados representan la mejor información disponible de los países citados.
Los datos de EE.UU. detallados por grupos étnicos, reportan una mayor frecuencia de leucemia infantil en la población latina y en los individuos con predominancia indígena de Alaska.
De manera similar, en Brasil, los grupos étnicos del Amazonas también muestran una mayor incidencia de la enfermedad. Diversos estudios en niños mexicanos reportaron tasas de incidencia con persistente elevación a lo largo de los años. El informe de la Ciudad de México comprendido entre 2010-2017 dió cuenta de 63.3 casos por millón, 58.4 durante 1996-2000; 55.4 entre 1996- 2002; 62.2 para 1996-2013 y 57.6 en 2006- 2007.
Origen de la leucemia linfoblástica aguda
Al ser el subtipo más común, el análisis de la LLA en la población infantil motivó el surgimiento de dos hipótesis destacadas por los autores.
Hipótesis de Greaves (infección tardía)
Sugiere que una infección tardía se asocia al desarrollo de LLA de células B que ocurre en los primeros 5 años. Según la hipótesis, la ausencia de infección temprana durante el primer año de vida hace que la respuesta del sistema inmune a una infección tardía genere un estrés significativo. En caso de existir una mutación previa asociada a la LLA, el estrés inmunológico puede promover el desarrollo de la enfermedad. El mecanismo propuesto por Greaves considera que los niños sin exposición a infecciones comunes en el primer año de vida no desarrollan una respuesta inmune adecuada. Al enfrentarse más adelante a una infección, el sistema inmune puede reaccionar de manera exagerada con probable activación de mutaciones preexistentes en las células B proliferadas sin control y, en última instancia, causantes de LLA.
La hipótesis de Greaves resalta la importancia de la exposición temprana a patógenos comunes como factor protector contra el desarrollo de LLA, y sugiere que al faltar predispondría a los niños a desarrollar leucemia una vez que experimenten infecciones posteriores.
Los autores citan estudios epidemiológicos que muestran la menor incidencia de LLA en niños con infecciones comunes en los primeros años.
Hipótesis de Kinlen (mezcla poblacional)
La hipótesis de Kinlen atribuye a la mezcla poblacional la condición de factor de riesgo significativo para el desarrollo de la LLA. Es decir, el movimiento de personas por diferentes áreas geográficas y la subsecuente mezcla poblacional aumentaría los brotes de LLA debido a la exposición a nuevos agentes infecciosos.
El traslado de niños de una zona geográfica específica a otras áreas, o la integración de nuevos grupos a la comunidad, producirían una exposición a agentes infecciosos desconocidos para su sistema inmunológico. La nueva exposición generaría un estrés inmunológico significativo capaz de desencadenar la LLA en niños que poseen mutaciones genéticas predisponentes.
La interacción entre una exposición infecciosa nueva y un sistema inmunológico no preparado puede promover la proliferación anormal de células B y, en consecuencia, conducir al desarrollo de LLA.
Estudios epidemiológicos muestran el aumento en los casos de LLA en áreas con alta movilidad poblacional y donde se produce una mezcla significativa de diversas poblaciones. Además, los brotes de LLA son habituales en comunidades recientemente establecidas o en regiones que experimentan cambios demográficos rápidos.
Ambas hipótesis refuerzan la importancia de comprender los factores etiológicos y los mecanismos de desarrollo de las leucemias infantiles, con el fin de mejorar la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de la enfermedad. No obstante, en los niños, niñas y adolescentes hispanos, la hipótesis de Greaves no siempre fue posible confirmar. De hecho, al parecer las infecciones tempranas un factor de riesgo más que un factor protector, sugieren que la alta prevalencia de agentes infecciosos podría ser la causa en las poblaciones donde las infecciones tempranas no actúan como factor protector. Algunos de los agentes, como el virus de Epstein-Barr y el citomegalovirus, guardan relación con la oncogénesis (en especial, la leucemogénesis), y son más comunes en poblaciones con niveles socioeconómicos inferiores. Otra posibilidad es que el estrés inmunológico por infección tardía también provenga de la exposición crónica y recurrente, adquiridos el primer año de vida.
Los autores consideran de interés que la edad de inicio de la LLA sea mayor cuando la infección temprana actúa como factor de riesgo en vez de factor protector. Acotan además, que las infecciones recurrentes del primer año, al operar como factor de riesgo, reflejen el uso indiscriminado de medicamentos y antibióticos que se venden sin indicación profesional en muchos países latinoamericanos o comenzaron a requerir prescripción médica.
Flujos migratorios
Las infecciones en la población hispana podrían reflejar el nivel de hacinamiento en el que viven y también la mezcla que se produce entre ellas, conductas que reflejarían la hipótesis de Kinlen respecto a la combinación de poblaciones.
El aumento acelerado de los flujos migratorios hispanosprovoca cambios drásticos de los agentes infecciosos y la afectación del microbioma de las poblaciones. México los concentra, dada su condición de frontera más permeable para cruzar a EE.UU.
La amalgama con agentes infecciosos endémicos en diversas regiones del planeta, dispersos por todo el continente americano convergen finalmente en México, donde los migrantes suelen permanecer periodos prolongados antes de intentar el cruce de la frontera. La situación podría contribuir a que el país presente a nivel mundial una de las tasas de incidencia de LLA más elevadas.
Cuando las poblaciones hispanas logran ingresar a EE.UU., la tendencia a reagruparse con grupos étnicos similares puede aportar un indeseado impacto adicional. El fenómeno contribuiría al aumento del número de casos de LLA entre los miembros de las comunidades en contacto.
El contexto convocó a nuevos estudios que buscan establecer la relación entre el papel del microbioma y el desarrollo de la LLA en niños.
El papel de la epidemiología
El estudio de la distribución y de las causas de las enfermedades constituyen recursos esenciales para orientar la formulación de políticas públicas y la atención comunitaria. Implementarlas permite identificar prioridades de salud, guiar la asignación de recursos, evaluar la efectividad de intervenciones y reconocer desigualdades que requieren acciones específicas. Los aportes de la epidemiología implican evidencia científica y contribuyen a garantizar que las intervenciones en salud sean más efectivas, eficientes y equitativas.
Vulnerabilidad y justicia social
La convergencia entre epidemiología y justicia social es fundamental para abordar las desigualdades en salud y promover la equidad de las poblaciones.
La justicia social se define como la aplicación equitativa de políticas, estrategias y acciones, con énfasis particular en los grupos vulnerables, para evitar la discriminación y la distribución desigual de oportunidades. El término abarca varios aspectos, incluida la equidad en la distribución de recursos y los determinantes sociales de la salud, así como la creación de instituciones, sistemas, infraestructuras, políticas y procesos justos, con la promoción de la igualdad en el desarrollo humano, los derechos, el bienestar y la salud.
La salud como derecho universal implica que todas las personas deben recibir atención basada en necesidades propias, al margen de sus características individuales, nivel socioeconómico y nivel educativo, entre otros condicionantes. Las resoluciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) convocan a que los países establezcan iniciativas que promuevan la distribución equitativa de recursos.
Regiones vulnerables de México
El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) de México, desde su fundación en 2005, tiene a su cargo la medición local de la pobreza. En 2022, publicó una actualización de los criterios y lineamientos de su gestión e identificó los siguientes indicadores: ingreso corriente per cápita, rezago educativo promedio en el hogar, acceso a los servicios de salud, acceso a la seguridad social, calidad y espacios de la vivienda, acceso a los servicios básicos en la vivienda, acceso a la alimentación nutritiva y de calidad, grado de cohesión social y grado de accesibilidad a carretera pavimentada.
Los indicadores permitieron identificar que 46.8 millones de personas vivían en situación de pobreza, cifra equivalente a 36 personas por cada 100. Además, definió que 9.1 millones de individuos vivían en pobreza extrema por tener un ingreso menor que el valor de la canasta básica y un mínimo de tres carencias sociales. Para el año 2022, las entidades federativas con el mayor porcentaje de población en situación de pobreza fueron Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Puebla y Tlaxcala.
Otro indicador de vulnerabilidad en México, evaluado por CONEVAL, es la carencia de acceso a los servicios de salud, definida por la falta de afiliación o derecho a recibir servicios médicos de alguna institución. En 2022, el 39.1% de la población (50.4 millones de mexicanos) presentaba carencia; los estados de Oaxaca, Michoacán, Coahuila, Puebla y Guerrero mostraban el mayor porcentaje de carencia en el acceso a los servicios de salud.
La leucemia infantil en México
La mortalidad por leucemia aguda infantil es un indicador sensible a los determinantes sociales de la salud como la accesibilidad y la eficacia del tratamiento.
Las variaciones en la mortalidad reflejan de manera más directa las desigualdades sociales y las condiciones de acceso a la atención médica. Con el objetivo de estimar el efecto de estas desigualdades, se calcularon las tasas de mortalidad por leucemia aguda en población menor de 15 años durante el periodo 2013-2022, a partir de los reportes de defunciones del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
El gradiente pobreza-mortalidad alcanzó mayor fuerza en indicadores como carencia en calidad y espacios de la vivienda, carencia en acceso a servicios básicos, presencia de al menos una carencia social e ingreso inferior a la línea de pobreza.
El papel de la educación
En particular, el rezago educativo mostró una relación inversa con la mortalidad. Estudios previos documentaron que los padres con bajo nivel educativo, especialmente aquellos con hijos necesitados de salud, tienden a utilizar menos los servicios médicos atribuible a que con frecuencia no logran valorar la necesidad de atención profesional. De esta manera, conforme disminuye el rezago educativo en la población, aumenta la probabilidad de que un niño con leucemia aguda tenga contacto con los servicios de salud y, en consecuencia, se detecten casos previamente inadvertidos, situación que puede incrementar de manera aparente tanto la incidencia como la mortalidad.
Los hallazgos evidencian que en México la desigualdad social influye directamente en la probabilidad de morir por leucemia infantil y que su impacto varía según los factores analizados.
Las figuras y mapas que incluye el artículo permiten ubicar los estados y municipios más afectados para reforzar la necesidad de políticas públicas focalizadas en las poblaciones con mayor vulnerabilidad.
Trascendencia de la epidemiología
La epidemiología, como base de la salud pública, tiene un papel crucial en la búsqueda de la justicia social. Parte de su labor es generar información necesaria para identificar y abordar las desigualdades en salud. Al centrarse en los determinantes sociales de la salud y en la participación comunitaria, puede contribuir significativamente a la promoción de la equidad y la justicia en las políticas de salud pública.
Las diferencias sociales constituyen un punto medular para la salud pública, por afectar a todos y en particular a quienes viven en condiciones de pobreza, rezago educativo, hacinamiento y con acceso limitado a servicios de salud.
Elaborar información de alta calidad
La leucemia aguda infantil representa un problema de salud pública en México por haberse erigido como una de las principales causas de muerte en la infancia.
El origen del poblema involucra una combinación de aspectos locales, biológicos y sociales específicos. Como parte del conjunto de enfermedades complejas, la leucemia aguda infantil está influenciada por las desigualdades sociales, moldean en los individuos su génesis, evolución, probabilidad de recibir tratamiento y probabilidad de sobrevivir. Por lo anterior, abordar la afección requiere generar información de alta calidad, a nivel colectivo e individual, que considere de manera integral los componentes biológicos y sociales de los niños que desarrollan leucemia aguda.
Solo a partir de evidencia sólida será posible diseñar intervenciones multisectoriales efectivas que reduzcan de manera significativa las desigualdades en torno a la leucemia infantil.
* Revista Médica del Instituto Mexicano del Seguro Social
Epidemiología de la leucemia infantil en México y Latinoamérica: efectos de la vulnerabilidad y la justicia social
Juan Carlos Núñez-Enríquez1, Rosana Pelayo2, Janet Flores-Lujano3 et al.
Enero-Febrero 2026
https://revistamedica.imss.gob.mx/index.php/revista_medica/issue/view/184
Filiación del autor y las autoras:
1. Instituto Mexicano del Seguro Social, Centro Médico Nacional Siglo XXI, Hospital de Pediatría "Dr. Silvestre Frenk Freund", División de Investigación en Salud. Ciudad de México, México
2. Instituto Mexicano del Seguro Social, Unidad de Educación e Investigación en Salud. Ciudad de México
3. Instituto Mexicano del Seguro Social, Centro Médico Nacional Siglo XXI, Hospital de Pediatría "Dr. Silvestre Frenk Freund", Unidad de Investigación Médica en Epidemiología Clínica. Ciudad de México.
