Noticias biomédicas en proceso editorial; 10 de julio, 21:30hs; aSNC.
Por Francisco de Castro, redactor columnista aSNC, Florianópolis, Brasil.
La estimulación olfativa relacionada con el chocolate puede aumentar el volumen de ejercicio de resistencia en ayunas durante una tarea de extensión de pierna de una sola articulación, a la vez que altera las respuestas relacionadas con el apetito y la sensación de agrado. Específicamente quienes percibieron el aroma de chocolate negro 90%, informaron antes del ejercicio tanto menor hambre como deseos de comer.
Ramiro Zardoya Loureda, «Almas esperanzadas 20», acrílico sobre tela, 2008.
El artículo que publica la revista Frontiers in Physiology * investiga la capacidad de la estimulación olfativa controlada como moduladora del rendimiento en el ejercicio de resistencia a través de la percepción del apetito. Los autores buscan dilucidar si el olfato puede representar un complemento práctico no ingerible de nutrición deportiva para optimizar el rendimiento del ejercicio bajo restricciones dietéticas.
Alcances del olfato
Entre los moduladores externos del apetito, el olfato representa una vía particularmente potente y poco explorada. El sistema olfativo tiene conexiones estrechas con las regiones límbicas e hipotalámicas, vinculando la percepción del olor con las respuestas afectivas y la regulación del apetito.
Los olores relacionados con los alimentos estimulan la salivación, la secreción gástrica y la motivación para comer, mientras que otros la suprimen y evocan respuestas relacionadas con la saciedad; a modo de ejemplo, los olores dulces y agradables como el chocolate con leche se asocian con la estimulación del apetito, mientras que los amargos o menos agradables, como el chocolate negro, induciría saciedad y disminución de la ingesta. El estudio aclara que estos efectos es probable que dependan de factores contextuales como la experiencia previa, las asociaciones de recompensa y la duración o repetición de la exposición al olor.
El estudio sugiere que los olores relacionados con la comida pueden influir en el apetito subjetivo y el contexto perceptivo del ejercicio de resistencia en ayunas. Sin embargo, los mecanismos propuestos relacionados con el apetito, afectivos y de la fase cefálica siguen siendo preliminares y requieren pruebas directas utilizando medidas fisiológicas, neuroendocrinas, autonómicas y neurofisiológicas objetivas.
Exponer a hombres con un nivel de entrenamiento moderado a olores de chocolate antes y entre series de ejercicios de resistencia, aumentó significativamente su volumen total de entrenamiento sin aumentar la percepción del esfuerzo.
Detalles del estudio
La muestra de participantes en el ensayo cruzado, doble ciego y aleatorizado, quedó conformada por 23 hombres sanos de 20 a 25 años, con nivel de entrenamiento moderado.
Los individuos, organizados en tres grupos, recibieron una de las tres muestras olfativas: chocolate negro líquido con 90 % de cacao y con leche líquido con 60 % de cacao; la tercera muestra contenía agua como control.
Los autores remarcan que no existen estudios que hayan analizado sistemáticamente la interacción tripartita entre el olfato, el apetito y la capacidad real de ejercicio de resistencia.
Diferentes aromas y efectos
Los participantes no habían comido durante al menos 10 horas antes de realizar las extensiones de piernas, ejercicio de resistencia que consiste en sentarse y extender las piernas para levantar un peso.
Antes del entrenamiento, fueron registradas la sensación de hambre, saciedad, ganas de comer y planes para las próximas ingestas. Durante las series, los investigadores únicamente midieron el hambre y las ganas de comer, cada una tras 30 segundos de exposición a una muestra de aroma.
Los controles demostraron que ambos tipos de chocolate tuvieron efectos claros, y a su vez diferentes, en las mediciones relacionadas con el apetito.
En comparación con el grupo de control y las muestras de chocolate con leche, oler chocolate negro provocó que los participantes reportaran sistemáticamente menos hambre, menor deseo e intención de comer y mayor saciedad antes del ejercicio. Este aroma en especial suprimió el apetito al reducir el hambre y aumentar la sensación de saciedad. En cambio, quienes olieron la muestra de chocolate con leche reportaron mayor agradabilidad olfativa en comparación con las muestras de chocolate negro y agua; sin embargo, no experimentaron cambios en el hambre ni en el apetito.
El olor de chocolate afectó no solo a las medidas relacionadas con el apetito, sino también al rendimiento. La inhalación del aroma de chocolate negro 90% añadió alrededor de 18 repeticiones más a las extensiones de piernas, mientras que la del chocolate con leche 60% agregó unas 9 repeticiones en comparación con el grupo de control que recibió agua.
Imitación de la comida
Los investigadores creen que los cambios en la percepción del apetito estarían relacionados con el aprendizaje sobre los olores practicado desde la infancia.
Las señales aprendidas, como los alimentos comidos con anterioridad, generan expectativas respecto a lo que sucede después de comer y pueden provocar el cambio de la sensación de hambre a la de saciedad.
El aroma del chocolate negro actúa como una señal aprendida para un alimento rico, amargo y muy saciante, que básicamente engaña al organismo y lo induce a un estado de saciedad anticipatoria. Por el contrario, el aroma más dulce del chocolate con leche actúa más como una señal de recompensa hedónica, aumentando el volumen de entrenamiento al crear un entorno sensorial placentero en lugar de modificar las señales metabólicas básicas de hambre.
Respecto a los efectos descriptos, los autores sugieren que la anticipación de la comida podría tener consecuencias similares a su consumo real, en principio porque incluso es posible observarlas antes de comer. Los aromas de los alimentos podrían activar el proceso digestivo o desencadenar cambios corporales y mentales anteriores a la ingesta, imitadores fieles de algunas de las alteraciones psicológicas y fisiológicas que suelen producirse al comer.
El chocolate es un alimento que evoca asociaciones de recompensa intensas y universalmente reconocidas. Si bien todavía no está comprobado, otros alimentos fuertemente vinculados a la saciedad podrían mostrar efectos similares. Es probable que una persona necesite que el olor le resulte familiar y atractivo —o al menos no repulsivo— para desencadenar el cambio psicológico en el apetito necesario para experimentar una mejora en el rendimiento.
Límites del efecto chocolate
Los autores señalaron que sus afirmaciones siguen siendo inferenciales, puesto que no midieron hormonas sanguíneas ni vías neuronales. Además, consideran que las posibles variaciones en la intensidad del olor entre las muestras de chocolate y la de agua inodora, constituirían pistas de pertenencia o no al grupo de control.
* Frontiers in Physiology
Chocolate odor enhances resistance exercise performance through appetite suppression in the fasted state: an exploratory study
Xiaohan Fan, Hengzhi Deng, Jia Yang Ng, Ahmad Amirul Hazim bin Ab Aziz, Mohamed Nashrudin bin Naharudin.
Faculty of Sports and Exercise Science, University of Malaya, Kuala Lumpur, Malasia
8 de julio, 2026; Vol.17
https://doi.org/10.3389/fphys.2026.1834757
