Noticia biomédica en proceso editorial, 26 de agosto; aSNC.
En adultos mayores, la actividad de la red que procesa el lenguaje es prácticamente idéntica a la tarea lingüística observada en el cerebro de adultos jóvenes.
Los estudios de escaneo cerebral han revelado que, con la edad, diversas funciones cognitivas tienden a deteriorarse; los cambios afectan la funcionalidad de la red neuronal implicada en funciones cognitivas, como la memoria de trabajo y la resolución de problemas. Sin embargo, la mayoría de las personas mayores conservan las habilidades lingüísticas e incluso, con el paso del tiempo, las mejoran por ampliación de su vocabulario.
El articulo de la revista Nature Communications * aborda las polémicas en torno a si la red del lenguaje cambia con la edad y cómo lo hace. El estudio utiliza imágenes de precisión para identificar de manera confiable la red del lenguaje y, además, examina la red de demanda múltiple (DM), capaz de identificar habilidades ejecutivas como la atención, la memoria de trabajo y el control cognitivo.
Las pruebas halladas
El análisis en paralelo de las dos redes permite probar si los cambios cerebrales relacionados con la edad son uniformes en todas las redes o si, por el contrario , exhiben perfiles específicos en cada una.
Los autores encontraron en la red del lenguaje que la topografía, la extensión de la activación y el grado de lateralización, así como la fuerza de la conectividad, son similares entre adultos mayores y jóvenes, y que solo la magnitud de la respuesta al lenguaje aumenta ligeramente con la edad.
Para la red DM —en adultos mayores separada de la correspondiente al lenguaje— la topografía, magnitud y extensión de la activación, así como la conectividad dentro de la red, disminuyen con la edad y varía entre individuos.
Los investigadores descubrieron que los patrones de activación en la red DM, eran muy diferentes en adultos mayores y jóvenes; por el contrario, en la red lingüística, no hallaron diferencias entre los grupos etarios.
El sistema ejecutivo, por el contrario, mostró deterioro en casi todas las mediciones. La sincronización de la red disminuyó en los adultos mayores, tanto en la reducción del grado de activación como en la magnitud de la activación. Los hallazgos sugieren que las partes del cerebro especializadas en funciones específicas como el procesamiento del lenguaje, pueden ser más resistentes al envejecimiento que la red DM, cuyo objetivo general dispone de mayor flexibilidad en el funcionamiento.
La persistencia del lenguaje
Para estudiar los efectos del envejecimiento en el cerebro, los investigadores analizaron 483 personas de 17 a 39 años y 64 adultos mayores de 41 a 80 años.
De acuerdo a estudios previos, esperaban que las regiones de los lóbulos frontal y parietal del cerebro abarcadas por la red DM, presentaría diferencias en las personas mayores, por saberse que las funciones ejecutivas tienden a deteriorarse con la edad. La documentación existente, también asevera que las habilidades lingüísticas suelen mantener bastante estabildad o incluso mejorar con la edad. La literatura previa sobre la red DM indica que el progresivo envejecimiento influye en la menor sincronización de las tareas ejecutadas por la red.
Tareas específicas
El presente estudio, analiza ambas redes a partir de tareas que especialmente provocan respuestas en la red del lenguaje o en la de DM. La evaluación en paralelo permitió la identificación en cada participante de las áreas cerebrales pertenecientes a cada red.
La tarea de memoria espacial, consistente en recordar la ubicación de cuadrados en una cuadrícula, los investigadores confirmaron que en adultos mayores, comparados con los más jóvenes, la red de DM mostraba una actividad alterada, con redes más pequeñas, menos sincronizadas y con nivel de activación general menor.
Para identificar la red lingüística, pidieron a los participantes que escucharan historias y leyeran oraciones; en este caso, en ambos grupos etarios, la actividad cerebral que respondía al lenguaje mostraba niveles y distribución espacial similares en toda la red. También descubrieron que, tanto los más jóvenes como los adultos mayores, mostraban reacciones cerebrales similares cuando encontraban una palabra desconocida o alguna construcción gramatical inusual.
Los autores aclaran que oportunamente utilizaron materiales similares para demostrar que la actividad en las áreas del lenguaje aumentaba en los adultos jóvenes muy sensibles a la dificultad lingüística. En este trabajo, al descubrir que en los adultos mayores también es posible observar tal sensibilidad, sugieren que no existe diferencia sustancial en la forma de procesamiento del lenguaje.
La vigencia del lenguaje
Los investigadores también describen que la red del lenguaje no mostraba signos de desincronización en las personas mayores ni observaron señal de fusión con la red de DM, como algunos neurocientíficos habían supuesto que podría ocurrir.
Pese a que el estudio no evaluó la capacidad lingüística, anteriores trabajos sí demostraron que las habilidades lingüísticas, lejos de disminuir con la edad, en algunas personas mejora en la vejez. La razón estribaría en que el vocabulario y las habilidades de lectura pueden ampliarse con el tiempo gracias al continuo aumento del vocabulario. La población tiene posibilidades de reforzar el lenguaje; también las personas mayores pueden leer más.
Los autores consideran que sus hallazgos permitirían generalizar que, respecto a la red de DM, las áreas del cerebro especializadas en funciones como el lenguaje, podrían ser menos susceptibles al deterioro relacionado con la edad. Destacan además, que esta red es única por su capacidad para brindar al cerebro la flexibilidad necesaria para aprender nuevas habilidades y la adaptación a situaciones novedosas.
El estudio precisa que la red de DM es un sistema diferente que al paso del tiempo no acumula conocimiento. La condición de recurso flexible, de alguna forma lo hace más vulnerable al envejecimiento.
* Nature Communications
Preserved topography, lateralization, selectivity, and functional connectivity of the language network in older brains
Anne Billot1 2, Niharika Jhingan3, Maria Varkanitsa4, Agata Wolna3 5, Cory Shain6, Idan Blank7, Rachel Ryskin8, Swathi Kiran4, Evelina Fedorenko3 5 9
24 de agosto, 2026; 17, 8573 (2026)
Aclaración de SIIC:
El sitio bioRxiv -compuesto por artículos sin revisión por pares- anticipó el estudio el 24 de octubre de 2024. La publicación actual de Nature Communications incluye la revisión.
Filiación de las autoras y autores:
1- Department of Neurology, Massachusetts General Hospital & Harvard Medical School; Boston, EE.UU.
2- Center for Brain Science, Harvard University, Cambridge, EE.UU.
3- McGovern Institute for Brain Research, Massachusetts Institute of Technology (MIT), Cambridge
4- Department of Speech, Language, and Hearing Sciences, Boston University, Boston
5- Department of Brain and Cognitive Sciences, MIT, Cambridge
6- Department of Linguistics, Stanford University, Palo Alto, EE.UU.
7- Department of Psychology and Department of Linguistics, University of California Los Angeles, Los Angeles, EE.UU.
8- Department of Cognitive & Information Sciences, University of California Merced, Merced, EE.UU.
9- Program in Speech and Hearing Bioscience and Technology, Harvard University, Boston, EE.UU.
