El consumo de cinco o más tazas al día se asoció con una reducción del riesgo del 32 % para la cirrosis y del 47 % para el carcinoma hepatocelular. Los beneficios alcanzaron incluso el consumo moderado, con independencia de la cafeína o los edulcorantes.
EL artículo de la revista Clinical Gastroenterology and Hepatology * si bien parte del reconocimiento que el consumo de café (CC) es asociado con un menor riesgo de enfermedad hepática, considera que aún son escasos los estudios prospectivos a gran escala que integren biomarcadores de imagen, proteómica, patrones de ingesta, efectos del tipo de café, los aditivos y los modificadores metabólicos.
El estudio prospectivo que involucró a más de 350.000 personas relacionó el mayor CC con un menor riesgo de cirrosis, carcinoma hepatocelular y mortalidad relacionada con el hígado, especialmente entre quienes bebían al menos cinco tazas al día. El CC también aumentó la probabilidad de obtener indicadores favorables de salud hepática, basados tanto ??en resonancia magnética como en análisis proteómicos.
Antecedentes a superar
Estudios anteriores sugerían que el café podría ser beneficioso para el hígado, pero la mayoría eran de menor tamaño o solo analizaban una parte del problema. El presente trabajo resalta el seguimiento a cientos de miles de personas durante más de una década, cuyos progresivos estados de salud fueron analizados con resonancias magnéticas hepáticas y de proteínas en sangre.
Aunque tales investigaciones relacionaban el consumo de café con beneficios para la salud hepática, pocos tuvieron en cuenta el tipo de café y aditivos como edulcorantes, y la mayoría, además, basaron sus resultados en datos transversales o retrospectivos. Tampoco dajaban en claro qué componentes -cafeína, ácidos clorogénicos y diterpenos, entre otros- podrían ser responsables de los beneficios protectores debido a sus cualidades antiinflamatorias, antioxidantes y antifibróticas.
Detalles del estudio
La investigación analizó 354.957 individuos (edad media: 57 años; 49,5 % hombres; 93,9 % blancos) de la cohorte del Biobanco del Reino Unido, reclutados en 22 centros médicos entre 2006 y 2010; la exclusión comprendió a las personas con cirrosis o carcinoma hepatocelular preexistentes.
Los investigadores evaluaron, mediante cuestionarios autoadministrados, el consumo diario de café, así como la preferencia por la cafeína y el uso de aditivos. Las personas fueron integradas a grupos de 28.961 y 44.633 que recibieron evaluaciones adicionales con resonancia magnética después de 10 años y perfil proteómico, respectivamente.
La cirrosis incidente, el carcinoma hepatocelular y la mortalidad relacionada con el hígado constituyeron resultados primarios. El seguimiento medio alcanzó los 13 años.
Casi la mitad de los participantes (45,4%) declaró consumir entre una y dos tazas de café al día, el 21,1% entre tres y cuatro tazas y el 11,5% al ??menos cinco. Solo el 15% prefirió el café descafeinado y el 3% el café con azúcar o edulcorantes artificiales.
Los resultados mostraron una relación gradual entre el aumento del consumo de café y sus resultados positivos en el hígado.
En comparación con los no bebedores, quienes tomaban una o dos tazas de café al día tenían un riesgo reducido de cirrosis, carcinoma hepatocelular y mortalidad relacionada con el hígado, similar al de los consumidores de tres a cuatro tazas por día. Los mismos beneficios parecieron acrecentarse en quienes bebían cinco o más tazas al día; es decir, obtuvieron reducciones significativas de los riesgos citados.
Las asociaciones mantuvieron similitud en las personas que bebían café con cafeína y descafeinado, así como en las que añadían azúcar o edulcorantes artificiales.
En la cohorte de resonancia magnética, el mayor CC se asoció con menores concentraciones de esteatosisi hepática y hierro, y menor probabilidad de presentar el T1 corregido elevado, métrica cuantitativa capaz de evaluar la inflamación y la fibrosis hepática. Sin embargo, aumentó la probabilidad de un cT1 elevado el uso de edulcorantes artificiales.
El análisis proteómico efectuado a la correspondiente cohorte que bebía café mostró numerosos indicadores de salud hepática, incluidos niveles más altos de síntesis hepatocelular y proteínas del complemento, así como niveles más bajos de marcadores fibrogénicos y de activación de macrófagos.
Entre las limitaciones reconocidas, los autores destacan el posible sesgo en los recuerdos de los datos personalmente informados y la amplia generalización, puesto que la mayoría de los participantes eran de ascendencia europea. Aclaran además, que los individuos del grupo de resonancia magnética eran más jóvenes y presentaban menos comorbilidades que la población total del estudio.
A pesar de los resultados positivos, los investigadores señalaron que un mayor consumo de café podría no ser apropiado para todos, especialmente para quienes padecen enfermedades cardiovasculares u otras comorbilidades. Asimismo, recalcaron que el café no debe sustituir las estrategias bien documentadas para mejorar la salud del hígado.
En próximos trabajos, los autores pretenderán identificar los compuestos específicos del café responsables de estas asociaciones protectoras del hígado, así como también las vías biológicas que involucran inflamación y cicatrización.
* Clinical Gastroenterology and Hepatology
Coffee Consumption and Improved Liver Outcomes: Clinical, Imaging, and Proteomic Evidence From the UK Biobank
Hyun-Seok Kim1, Mohammad Saeid Rezaee-Zavareh, Yufeng Wang Abdelrahman M Attia y otros.
1 de julio, 2026
Filiación del primer autor:
Karsh Division of Gastroenterology and Hepatology, Cedars-Sinai Medical Center, Los Angeles, EE.UU.
