En pacientes con traumatismo craneoencefálico (TCE) moderado, la identificación temprana de factores pronósticos clave, como el deterioro neurológico precoz y la necesidad de intubación orotraqueal, representa una conducta clave anticipatoria de eventuales desenlaces perjudiciales.
A pesar de las puntuaciones más altas en la Escala de Coma de Glasgow (GCS, Glasgow Coma Scale), la persistencia del riesgo derivados de resultados adversos refleja la heterogeneidad de la condición.
El artículo de la Revista Argentina de Terapia Intensiva * profundiza en la epidemiología de los pacientes con TCE moderado y, como objetivos secundarios, identifica factores de riesgo asociados a un estado funcional desfavorable y las diferencias pronósticas de los grupos conformados para la investigación según la escala GCS.
Los autores consideran necesario alcanzar la comprensión integral de la afección que afecta a esta compleja población con la intención de optimizar su manejo y las decisiones clínicas.
Perfil de los pacientes
Las personas con TCE moderado representan una población clave, ya que, a diferencia de los casos gravespor lo general asociado adaño cerebral extenso e irreparable, estos enfermos ofrecen una ventana de oportunidad para intervenir y prevenir discapacidades a largo plazo.
Alrededor del 60% de los pacientes con TCE moderado presenta alteraciones agudas en la tomografía computarizada (TC) inicial, entre el 20% y el 84% requiere ingreso en unidades de cuidados intensivos y un 15% precisa una intervención quirúrgica para evacuar lesiones o manejar fracturas.
Las variaciones de las características clínicas y desenlaces subrayan la importancia de una comprensión más detallada del TCE moderado. La identificación y el análisis de sus patrones epidemiológicos, como la frecuencia de alteraciones en la TC, la necesidad de ingreso en una UCI y las cirugías, son fundamentales para mejorar la estratificación del riesgo y guiar las decisiones clínicas.
Detalles de la investigación
El estudio observacional retrospectivo involucró a pacientes >18 años con TCE moderado atendidos en dos UCI especializadas en enfermos neurocríticos, de tercer nivel, ubicadas en Madrid, España y Buenos Aires, Argentina, desde el 1 de enero de 2023 hasta el 30 de junio de 2023.
El trabajo define el TCE moderado como el encuadrado en la puntuación de 9 a 13 de GCS, determinada por el equipo neurológico de medicina intensiva de la UCI tras la reanimación y estabilización del paciente al ingreso hospitalario.
A diferencia de estudios previos, la investigación incluyó dentro del grupo de TCE moderado a los pacientes con puntuación 13 en la GCS, dada su relevancia clínica asociada a la presencia de hematomas intracraneales y el riesgo de requerir intervenciones quirúrgicas.
Para el análisis de los resultados, en función del nivel de conciencia en la admisión hospitalaria y con el objetivo de identificar posibles diferencias pronósticas de TCE moderado, la investigación conformó dos grupos según la puntuación GCS de 9 o 10 y entre 11 y 13.
La disminución de la correlación entre la puntuación inicial de la GCS y los resultados clínicos observada en los últimos años podría atribuirse a varios factores. La sedación precoz en el lugar del accidente y el consumo de alcohol o estupefacientes (36% de la cohorte) pueden alterar la evaluación inicial del nivel de conciencia, y llevar a sobreestimar la gravedad del TCE. Aunque la GCS sigue siendo una herramienta valiosa, los hallazgos subrayan la necesidad de contextualizar su interpretación en función de las circunstancias clínicas.
Los desenlaces funcionales desfavorables (GOSE 1-4) no estuvieron significativamente asociados con el tipo de hemorragia. Sin embargo, las hemorragias epidurales y subdurales de mayor frecuencia, al requerir intervención quirúrgica, indican su influencia en el manejo clínico.
El análisis de grupos según la GCS al ingreso destacó diferencias pronósticas relevantes. Más del 50% de los pacientes con una puntuación de 9-10 tuvieron desenlaces desfavorables al alta, pero esta proporción disminuyó notablemente al 27,6% a los 6 meses. Las cifras muestran la importancia del seguimiento prolongado para valorar la recuperación funcional.
Por otro lado, en el grupo con puntuación de 11-13, factores como el deterioro neurológico temprano, las alteraciones pupilares, la compresión de cisternas en la TC inicial y la necesidad de intubación orotraqueal, emergieron como predictores clave desfavorables. Los hallazgos subrayan la heterogeneidad del TCE moderado y podrían justificar una subdivisión más precisa para guiar el manejo clínico.
Aunque la mortalidad no varió significativamente entre los grupos de la GCS, la proporción de resultados favorables aumentaron la puntuación de 9 a 13, valores que pese a reforzar la GCS como indicador inicial, también sugieren la necesidad de integrar factores clínicos y radiológicos adicionales en modelos pronósticos de mayor consistencia.
Las guías internacionales más recientes recomiendan el uso de modelos predictivos, como IMPACT y CRASH, para estimar el pronóstico de TCE moderado y grave. Si bien el estudio aclara haber utilizado un enfoque pragmático basado en variables clínicas disponibles al pie de la cama, la incorporación de estos modelos podría mejorar las predicciones.
Los autores concluyen que la identificación temprana de factores pronósticos clave, como el deterioro neurológico precoz y la necesidad de intubación orotraqueal, es crucial para anticipar desenlaces desfavorables en pacientes con un TCE moderado. A pesar de las puntuaciones más altas en la GCS, la heterogeneidad de la condición queda reflejada en los persistentes riesgos de resultados adversos. Al finalizar, remarcan la importancia del manejo intensivo inicial y la monitorización continua para optimizar los resultados funcionales.
* Revista Argentina de Terapia Intensiva
Traumatismo craneoencefálico moderado: análisis de variables epidemiológicas
Alba López-Fernández a-b, Manuel Sánchez-Sánchez a-b, Manuel Quintana-Díaz a-b-c , Daniel Agustín-Godoy d
Vol. 43 (2026): Publicación continua 2026
https://revista.sati.org.ar/index.php/MI/es/article/view/1007/1208
Filiación de los autores:
a- Unidad de Politraumatizados y Quemados Críticos, Servicio de Medicina Intensiva, Hospital Universitario La Paz, Madrid, España
b- Instituto de Investigación IdiPAZ, Madrid
c- Facultad de Medicina, Universidad Autónoma de Madrid, Madrid
d- Unidad de Cuidados Neurointensivos, Sanatorio Pasteur, San Fernando del Valle de Catamarca, Argentina
