Nueve de cada diez médicos evaluados en un hospital de atención primaria mostraron un nivel de conocimientos insuficiente o muy insuficiente sobre lactancia materna, con independencia de la especialidad de los profesionales, habían recibido capacitación previa o contaban con experiencia de lactancia materna en su propia vida.
Los autores destacan la trascendencia de los resultados porque son justamente esos médicos quienes deberían orientar a las familias sobre la alimentación más adecuada durante los primeros meses de las recién nacidas y nacidos.
El artículo que publica la Revista Mexicana de Medicina Familiar * evalúa el nivel de conocimientos sobre lactancia materna en médicos familiares, no familiares y generales que trabajan en un mismo hospital de atención primaria. Busca además la existencia de diferencias en conocimiento entre las tres categorías de rofesionales y analiza la influencia de la capacitación previa o la experiencia personal en los resultados obtenidos.
Trascendencia de la lactancia
La lactancia materna es considerada la forma óptima de alimentación infantil; numerosos trabajos han documentado sus múltiples beneficios tanto para la salud del bebé como para la de la madre. La Organización Mundial de la Salud recomienda mantenerla de forma exclusiva durante los primeros seis meses de vida y continuarla junto con otros alimentos hasta los dos años de edad o más. Sin embargo, en México la prevalencia se mantiene por debajo de los niveles recomendados; los autores resaltan que el personal de salud desempeña un papel clave para revertir la tendencia.
Distintas investigaciones han encontrado que médicos y enfermeras presentan niveles muy variables de conocimiento, situación que motivó a explorar qué tanto saben, en la práctica los médicos del primer nivel de atención.
El vacío de información resulta relevante porque el personal médico suele ser el primer punto de contacto de las familias, y sus recomendaciones pueden inclinar la decisión de una madre entre lactar de forma exclusiva o recurrir a la fórmula. Por eso, contar con datos objetivos sobre qué tanto saben los médicos es una prioridad; por tal motivo, el estudio diseñó una encuesta aplicada a distintas categorías profesionales dentro del mismo hospital.
Un médico mal informado podría, por ejemplo, recomendar introducir fórmula antes de tiempo sin que exista una necesidad clínica real, lo cual podría desalentar a las madres que desean amamantar de forma exclusiva.
Detalles de la investigación
El estudio observacional, analítico y transversal, abarcó a médicos familiares, no familiares y generales de un mismo hospital mexicano de Jalisco, Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) de México, provisto con servicios materno-infantiles.
De los 125 cuestionarios entregados a 200 participantes, 115 lograron ser analizados, tras excluir diez por estar incompletos o mal contestados. Los autores utilizaron la Encuesta de Conocimientos en Lactancia para Enfermería, con 31 reactivos y 22 puntuables, con resultados clasificados en cuatro niveles que permitieron el análisis de frecuencias, porcentajes y la prueba exacta de Fisher.
Los médicos, con edad promedio de 37.6 años, fueron agrupados en no familiares (44.3%), familiares (35.7%) y generales (20%).
El 47.0% había recibido capacitación previa y el 58.3% reportó tener experiencia personal con la lactancia; el nivel de conocimientos resultó muy insuficiente en el 84.3% de los participantes.
Un 13.0% obtuvo un nivel insuficiente; solo el 0.9% alcanzó un nivel bueno y 1.7% excelente, sin que ninguna variable, como la categoría profesional o la capacitación previa, mostrara diferencias significativas.
Los hallazgos del estudio coinciden con investigaciones similares realizadas en otros países, las que también encontraron la predominancia de niveles bajos de conocimientos en el personal de salud.
Los antecedentes respaldan la idea de que el problema no es exclusivo de un hospital, un país o una región, sino que corresponde a un patrón de diversos países y sistemas de salud.
El presente estudio tampoco encontró diferencias significativas entre médicos familiares, no familiares y generales, ni influyó de forma estadística haber recibido capacitación previa o tener experiencia personal con la lactancia. La similitud sugiere que el problema depende de fallas más generales en los programas de capacitación continua dentro de las instituciones de salud.
La ausencia de diferencias entre categorías profesionales llama la atención, pues suele asumirse que la especialidad médica influye directamente en el dominio del tema.
Los autores del artículo interpretan que sus resultados señalan claramente que la formación en lactancia materna sigue siendo insuficiente en la mayoría de los programas médicos actuales.
El hallazgo también plantea preguntas referidas al contenido de los planes de estudio en las escuelas de medicina, que en muchos casos dedican poco tiempo a profundizar la trascendencia de la lactancia y sus efectos. Si los médicos egresan con vacíos específicos, es probable que los trasladen directamente a la consulta diaria con las familias que atienden. La consecuencia podría traducirse en consejos poco claros o incluso contradictorios para las madres que buscan orientación confiable sobre cómo alimentar a sus bebés durante los primeros meses de vida.
Fortalecer la capacitación continua del personal médico aparece, entonces, como una tarea pendiente y urgente para las instituciones de salud del primer nivel de atención.
La conclusión central del estudio es clara: el conocimiento sobre lactancia materna entre el personal médico evaluado resultó, en su mayoría, no adecuado para las necesidades actuales de las familias. La conclusión no distingue la clasificación profesional, la capacitación recibida previamente o la experiencia de cada médico, personal o famiirar, con la lactancia materna. Por ello, el estudio insiste en la necesidad de fortalecer la formación institucional en lactancia materna, dirigida especialmente al personal del primer nivel de atención por ser, precisamente, el que mantiene mayor contacto directo con las familias durante los controles y las rutinas del primer nivel de atención. Mejorar tales conocimientos, concluyen los autores, podría traducirse en un mejor acompañamiento para las madres durante los primeros meses de vida de sus hijos recién nacidos.
El estudio tiene algunas limitaciones que los autores reconocen no haber alcanzado el tamaño de muestra originalmente estimada y los posibles sesgos del muestreo por conveniencia en la selección de las participantes. Además, el instrumento que utilizaron fue validado originalmente para personal de enfermería y no para la población médica, lo cual podría influir en la precisión de algunos resultados obtenidos. y, por último, aclaran que por tratarse de un solo hospital, los resultados no deben generalizarse a otras unidades médicas, regiones o poblaciones del país.
* Revista Mexicana de Medicina Familiar
Nivel de conocimientos sobre lactancia materna de médicos familiares, no familiares y generales de un hospital de atención primaria
Gabriela Y. Figueroa-Ramírez, Mónica A. Sandoval-Magaña, Vianney González-Nava
10 de agosto de 2026; Vol. 13, Núm. 2
