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Actualizan la definición de "infarto de miocardio" por consenso internacional de sociedades cardiológicas
Journal of the American College of Cardiology (JACC) Madrid, España 16 Septiembre, 2026

La definición internacional del infarto de miocardio fue actualizada después de casi una década; reemplaza la clasificación numérica de cinco tipos por tres simples categorías clínicas. El cambio busca reflejar con mayor eficiencia los mecanismos que originan cada infarto y, además, facilitar un diagnóstico más preciso y comprensible, tanto a médicos como pacientes.

El consenso Fifth Universal Definition of Myocardial Infarction (2026) que publica la revista Journal of the American College of Cardiology (JACC) * ofrece una definición y clasificación actualizada del infarto de miocardio, basada en la fisiopatología subyacente, con criterios diagnósticos objetivos y reproducibles, aplicables de forma consistente en la práctica clínica y la investigación.

Antecedentes
La Organización Mundial de la Salud impulsó en 1979 el primer intento internacional por definir el infarto de miocardio, con criterios basados en síntomas, electrocardiograma y enzimas cardíacas.
La incorporación de la troponina y el mayor uso de la angiografía coronaria motivaron nuevas versiones del consenso en 2000, 2007, 2012 y 2018. El presente documento, redactado por un grupo internacional de expertos de doce países, actualiza nuevamente esos criterios.

1. Esencia
La versión actual actualiza la clasificación del infarto de miocardio para reflejar mejor su fisiopatología subyacente y facilitar la evaluación clínica de los pacientes.
Reconoce tres escenarios posibles: infarto primario, secundario y relacionado a procedimientos con criterios objetivos sobre síntomas, biomarcadores e imágenes para orientar el diagnóstico y el tratamiento; precisa también que el diagnóstico de infarto relacionado con procedimientos, no depende únicamente de umbrales de troponina para recomendar una interpretación homogénea entre intervenciones percutáneas y quirúrgicas.

2. Contexto
El documento actualiza los consensos previos mediante una declaración conjunta de las principales sociedades de cardiología del mundo.
El grupo multidisciplinario de especialistas de los cinco continentes asumió la redacción de las conclusiones; un comité de dieciocho especialistas dictaminó la aprobación final luego de revisiones independientes.

3. Objetivo
La declaración proporciona una definición y clasificación del infarto de miocardio basada en evidencia, aplicable tanto en la práctica clínica como en la investigación. Propone una clasificación simplificada según la fisiopatología subyacente, con criterios objetivos que orienten el tratamiento y sean comparables entre diversos sistemas de salud.

4. ¿Qué hay de nuevo?
La clasificación numérica previa, que distinguía siete subtipos de infarto, fue reemplazada por tres categorías clínicas: primaria, secundaria y relacionada con procedimientos. También incorporó límites de referencia de troponina específicos, según el sexo, para evitar el subdiagnóstico en las mujeres.
El nuevo esquema también reclasifica la reestenosis y la falla del injerto tardías como enfermedad coronaria de novo.

5. Definición de infarto de miocardio
El infarto de miocardio se define patológicamente como la muerte de células cardíacas por isquemia prolongada. En la práctica clínica, el diagnóstico requiere evidencia de lesión miocárdica aguda junto con signos de isquemia en los síntomas, electrocardiograma o imágenes cardíacas. Ningún criterio aislado alcanza para confirmarlo; siempre requiere la combinación de varios hallazgos clínicos.

6. Lesión miocárdica aguda y crónica
La lesión miocárdica aguda se define por un ascenso o descenso de la troponina cardíaca por encima del percentil 99 específico según sexo. 
Entre las causas no isquémicas de lesión aguda se incluyen la inflamación miocárdica, el estrés hemodinámico por arritmias o insuficiencia cardíaca, el estrés catecolaminérgico del síndrome de Takotsubo, la toxicidad por fármacos oncológicos y los traumatismos vinculados a procedimientos cardíacos. La lesión crónica, en cambio, suele originarse en cardiopatías isquémicas, miocardiopatías o enfermedades estructurales, así como deberse a una menor eliminación renal de la troponina con caída del 50% en el filtrado glomerular, equivalente a la duplicación de su concentración basal.

7. Clasificación del infarto de miocardio
La nueva clasificación reemplaza a la antigua por tres categorías clínicas.
El infarto primario responde a una patología coronaria aguda espontánea, como la aterotrombosis o la disección coronaria; el secundario, al desequilibrio entre oferta y demanda de oxígeno; y el relacionado con procedimientos, a una complicación de una intervención cardíaca dentro de los treinta días posteriores.

8. Diagnóstico de infarto de miocardio tras la muerte súbita
Cuando el infarto es la causa probable de una muerte súbita y no pudieron realizarse estudios diagnósticos previos, el documento recomienda igualmente aplicar la clasificación clínica. La categoría se asigna según el contexto del episodio o los hallazgos de la autopsia.
En estos casos, la falta de estudios previos no impide clasificar el episodio de acuerdo al probable mecanismo.

9. Infarto de miocardio silente o no reconocido
Aproximadamente uno de cada cinco mayores de 70 años presenta signos de un infarto no reconocido luego de la realización sistemática de resonancia cardíaca. La mayoría corresponde a infartos pequeños, aunque su hallazgo es asociado a un pronóstico más desfavorable a largo plazo.
En personas de mediana edad sin síntomas, la resonancia detecta secuelas de infarto en cerca del 3% de los casos.

10. Angina inestable
Pese a los avances en las técnicas diagnósticas, la angina inestable continúa formando parte del espectro de los síndromes coronarios agudos. El documento recomienda diferenciarla del infarto mediante imágenes cardíacas o mediciones seriadas de troponina ante la duda diagnóstica.

11. Lesión miocárdica con arterias coronarias no obstructivas
El término MINOCA se actualiza a "lesión miocárdica con arterias coronarias no obstructivas", para remarcar que se trata de un diagnóstico de trabajo y no definitivo. Se aplica en pacientes con signos de isquemia pero sin una obstrucción coronaria significativa evidente.

12. Síntomas del infarto de miocardio
El documento repasa los síntomas típicos y atípicos que pueden acompañar a un infarto, como el dolor torácico irradiado, la disnea o las náuseas. Advierte que muchos pacientes, en especial mujeres y personas mayores, no presentan el cuadro clásico y suelen consultar tardíamente. Al respecto menciona la fatiga, el malestar epigástrico y el síncope como formas posibles de presentación, especialmente entre personas con diabetes o mayores de 75 años.

13. El electrocardiograma
El electrocardiograma persiste como herramienta clave para identificar la oclusión coronaria aguda y decidir la necesidad de una reperfusión inmediata. El documento detalla los patrones que sugieren isquemia más allá de la clásica elevación del segmento ST; describe también hallazgos menos evidentes, como el bloqueo de rama que puede enmascarar la isquemia, y remarca que la ausencia de elevación del segmento ST no descarta una oclusión coronaria aguda. Recomienda considerar el cuadro clínico completo antes de descartar el diagnóstico solo por el trazado.

14. Biomarcadores cardíacos
La troponina cardíaca de alta sensibilidad continúa siendo el biomarcador de referencia para detectar la lesión miocárdica.
Los protocolos acelerados de diagnóstico agregados brindan pautas para interpretar sus valores en contextos donde su elevación resulta más difícil de interpretar. El documento explica que los valores normales de referencia deben calcularse de forma específica para cada sexo, ya que utilizar un único umbral general tiende a subestimar la lesión miocárdica en las mujeres. También detalla consideraciones analíticas, como la posibilidad de interferencias de anticuerpos que simulan una elevación de troponina sin lesión real. Se describen protocolos acelerados, de una o dos horas, que permiten descartar o confirmar el infarto con alta seguridad diagnóstica en los servicios de urgencias. El texto además distingue entre biomarcadores alternativos, como la proteína C de unión a miosina cardíaca, útiles cuando la troponina no está disponible o su interpretación resulta dudosa. Se remarca que los valores deben interpretarse siempre junto con la evolución clínica del paciente.

15. Imágenes coronarias y cardíacas
La angiografía coronaria y la resonancia cardíaca permiten confirmar el diagnóstico e identificar el mecanismo subyacente del infarto. El documento describe el rol de cada técnica, invasiva y no invasiva, según el escenario clínico y la disponibilidad de recursos.
Entre las técnicas invasivas, la angiografía coronaria sigue siendo el método de referencia para visualizar las arterias, y puede complementarse con imágenes intravasculares, como la ecografía intravascular o la tomografía de coherencia óptica, que permiten caracterizar la placa causante del infarto. También es posible recurrir a pruebas funcionales invasivas, como la reserva fraccional de flujo, para evaluar lesiones intermedias.
En las técnicas no invasivas, la ecocardiografía resulta útil en la detección de alteraciones de la motilidad parietal, mientras que la resonancia cardíaca es la herramienta más precisa para confirmar la presencia y extensión del daño miocárdico, en especial cuando las arterias coronarias no muestran obstrucciones significativas.
La tomografía computada coronaria y la medicina nuclear completan el abanico de estudios disponibles.

16. Situaciones especiales
El consenso contempla el abordaje en contextos que dificultan el diagnóstico, como el infarto recurrente, la insuficiencia cardíaca, la enfermedad renal crónica, la enfermedad crítica, la cirugía no cardíaca, las intervenciones estructurales y la cardio-oncología. Para cada uno ofrece consideraciones diagnósticas específicas adaptadas a las particularidades de la población específica.
En el infarto recurrente, el documento recomienda repetir la medición de troponina y compararla con el valor basal para confirmar un nuevo evento agudo. En la insuficiencia cardíaca, advierte que la lesión miocárdica es frecuente incluso sin isquemia, por lo que su interpretación exige cautela. En la enfermedad renal crónica, remarca que la troponina basal acostumbra estar elevada de forma crónica debido a la menor depuración renal. En pacientes críticos, señala que múltiples factores pueden elevar la troponina de manera simultánea, dificultando la interpretación. Tras una cirugía no cardíaca, describe con peor pronóstico la asociación con el concepto de lesión miocárdica perioperatoria.
En  intervenciones estructurales, como el reemplazo valvular percutáneo, propone criterios específicos de lesión asociada al procedimiento. Finalmente, en cardio-oncología, subraya la importancia de vigilar la troponina en pacientes que reciben fármacos potencialmente cardiotóxicos.

17. Implicancias para los pacientes, prevención secundaria y rehabilitación cardíaca
El documento subraya que un diagnóstico preciso y comprensible resulta esencial para que los pacientes entiendan su enfermedad. Remarca además la importancia de la prevención secundaria y la rehabilitación cardíaca luego de cualquiera de los tres tipos de infarto descriptos.

18. Implicancias para la salud pública. Clasificación de enfermedades
Por primera vez, se proponen códigos específicos de la Clasificación Internacional de Enfermedades, en su undécima revisión, alineados con la nueva clasificación clínica. La incorporación permitirá comparar datos de salud entre países, simplificar los ensayos clínicos y mejorar la vigilancia epidemiológica correspondiente a cada tipo de infarto.
Los nuevos códigos permitirán, por ejemplo, distinguir estadísticamente los infartos por disección espontánea o vasoespasmo dentro del grupo primario, algo que antes no era posible. Su implementación, aunque gradual, se considera clave para planificar recursos sanitarios y monitorear la enfermedad coronaria a escala poblacional.

19. Implicancias y adaptaciones para entornos de bajos recursos
En lugares sin acceso a biomarcadores ni estudios de imagen, el documento ofrece criterios diagnósticos alternativos basados en los síntomas y el electrocardiograma. Busca garantizar que la nueva clasificación también pueda aplicarse, sin restar valor clínico, en sistemas de salud con recursos limitados.
En estos contextos, el diagnóstico puede confirmarse combinando la clínica con hallazgos electrocardiográficos, sin depender de estudios de imagen.

20. Implicancias para la investigación
Los autores esperan que la clasificación simplificada facilite la comparación de resultados entre estudios clínicos y mejore la definición de los criterios de valoración en los ensayos; también proponen líneas de investigación sobre los mecanismos menos frecuentes del infarto de miocardio.
Para evitar futuras comparaciones inconsistentes, sugieren revisar los criterios de valoración de estudios previos que utilizaban la clasificación numérica, .

 

* Journal of the American College of Cardiology (JACC)
Fifth Universal Definition of Myocardial Infarction (2026)
Nicholas L. Mills, L. Kristin Newby, Sarah Zaman, Wael A. Almahmeed, Chiara Bucciarelli-Ducci, Monica M. Colvin, George D. Dangas, Holli A. DeVon, Rohan Dharmakumar, Thomas A. Gaziano, Derek J. Hausenloy, Mohamed Jeilan, Konstantinos C. Koskinas, Bertil Lindahl, Zuzana Motovska, Maria Rubini Gimenez, Ana María Salvati, Jacqueline E. Tamis-Holland
15 de septiembre, 2026; Vol. 88 No. 11

Revisores:
Borja Ibanez (ESC Review Coordinator) (España); Elliott Antman (ACC/AHA Review Coordinator) (EE.UU.); Junbo Ge (WHF Review Coordinator) (China); Tayo Addo (EE.UU.); Junya Ako (Japan); Mirvat Alasnag (Saudi Arabia); Rasha Al-Lamee (Reino Unido); Paulo R. A. Caramori (Brasil); Mauricio G. Cohen (EE.UU.); Victoria Delgado (España); Bernard Dennis (EE.UU.); Sigrun Halvorsen (Nouegay); Julie Harris (Reino Unido); Milosz J. Jaguszewski (Polonia); Hani Jneid (EE.UU.); Hugo Katus (Alemania); Milan Milojevic (Serbia); Michelle O’Donoghue (EE.UU.); Julie Redfern (Australia); Joseph F. Sabik (EE.UU.); Clara Saldarriaga (Colombia); Nizal Sarrafzadegan (Irán/Canadá)

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