En comparación con las personas de peso normal y sin fragilidad, los pacientes con bajo peso que precisan una cirugía general de urgencia, quedan expuestos después de la intervención a un 92% más de probabilidades de riesgos extremos, incluida la muerte.
Con bajo peso y fragilidad, el pronóstico empeora en todos los indicadores: la mortalidad ronda el 10%, aumenta la reinternación y la extension de la estadía hospitalaria. El análisis, basado en más de 334.000 adultos, muestra además que la fragilidad anula la protección relativa característica de las personas con obesidad.
Los resultados del estudio serán presentados en el Clinical Congress 2026 que organiza el Colegio Estadounidense de Cirujanos, entre el 26 y 29 de septiembre de 2026. El trabajo integró el Foro Científico del congreso.
Los autores, pertenecientes a los departamentos de cuidados agudos y de cirugía de la Universidad de Chicago, EE.UU., destacan que la originalidad del estudio reside en haber examinado de manera conjunta el efecto del índice de masa corporal (IMC) y el de fragilidad. Hasta ahora, y por regla general, ambos factores habían sido analizados independientemente.
La evaluación simultánea permitío identificar a los pacientes con mayor vulnerabilidad y advertir que ciertas ventajas atribuidas al exceso de peso dependían del estado general del enfermo.
Detalles del estudio
Los datos que manejó el ensayo provinieron del National Surgical Quality Improvement Program (ACS NSQIP), el principal programa de los Estados Unidos, con validación a nivel nacional, ajuste por riesgo y orientado a la medición y mejora de la atención quirúrgica.
El segmento del programa destinado a adultos cuenta con más de 600 instituciones hospitalarias, entre públicas y privadas.
A partir de esa base, los investigadores identificaron a todos los mayores de 18 años sometidos a procedimientos de cirugía general de urgencia entre 2019 y 2024. En total, incorporaron 334.278 pacientes para evaluar diversos desenlaces: fallecimientos, duración de la internación, reinternaciones dentro de los 30 días posteriores al ingreso y altas domiciliarias.
La fragilidad se midió con una escala de uno a cinco puntos basada en la cantidad de enfermedades coexistentes. El valor uno correspondió a pacientes con única comorbilidad, como diabetes o enfermedad pulmonar obstructiva crónica, y el valor cinco, a quienes padecían cinco enfermedades y fragilidad grave. De acuerdo al criterio, el 37,6% de la población resultó frágil, es decir, más de uno de cada tres individuos.
Tras ajustar por factores clínicos, y en comparación con los pacientes de peso normal sin fragilidad, el bajo peso representó el factor de mayor riesgo, con un aumento del 92% en la probabilidad de muerte.
La fragilidad, considerada aisladamente, alcanzó un incremento del 59%. En el extremo opuesto, las personas con obesidad mostraron probabilidades de muerte más bajas que las de peso normal: un 43% menos con un IMC de 30 a 34,9 y un 27% menos con un IMC de 35 a 39,9.
La ventaja desapareció en la obesidad extrema: con un IMC de 40 o más no hubo diferencias significativas respecto de los pacientes con peso normal. El patrón coincide con la llamada "paradoja de la obesidad", según la cual las personas con sobrepeso u obesidad moderada, sin llegar a los extremos, tienden a evolucionar mejor luego de ciertas intervenciones y enfermedades agudas.
La combinación de bajo peso y fragilidad produjo los peores resultados en todas las mediciones. La mortalidad alcanzó el 9,8%, la tasa de reinternación llegó al 15,8% y la estadía hospitalaria promedio fue de 8,2 días. El alta directa al domicilio involucró el 88,5% de esos pacientes, frente al 96,9% de los no frágiles y al 90,3% de peso normal.
Particularidades del estudio
Entre los hallazgos relevantes, los autores destacan:
la fragilidad neutralizó el efecto protector de la obesidad;
los pacientes obesos y frágiles presentaron un 22% más de probabilidades de morir, mientras que los obesos sin fragilidad mantuvieron un riesgo un 7% menor;
en comparación con los pacientes de peso normal y no frágiles, la probabilidad de muerte de los obesos frágiles aumentó entre un 10% y un 65%, según el nivel de obesidad.
El resultado favorable observado en los pacientes con obesidad fue una sorpresa, en la medida que el foco original de la investigación estaba puesto en los pacientes con bajo peso y fragilidad.
La interpretación propuesta por el estudio considera que la reserva que aporta el exceso de peso moderado solo perdura cuando el organismo no está debilitado por múltiples enfermedades.
Desde el punto de vista clínico, los resultados indican que el riesgo puede mitigarse. El IMC es un factor modificable en la práctica y la fisioterapia puede reducir la fragilidad. En tal sentido, opinan que reconocer la importancia tanto del bajo peso como de la fragilidad ayuda a los cirujanos de urgencia a anticipar la evolución posoperatoria y la planificación del manejo a largo plazo.
En los pacientes de edad avanzada, recomiendan concentrarse en los aspectos que permiten intervención. Entre ellos destacan la nutrición, el cumplimiento de las metas de ingesta proteica, la salud ósea y el aporte de vitaminas. El mantenimiento de los pacientes en buen estado podría influir en los resultados más que las comorbilidades que integran la puntuación de fragilidad. Aclaran también que el estado nutricional también ofrece una oportunidad concreta: el bajo peso puede revertirse y, como consecuencia, lograr una mejor evolución quirúrgica. Esta perspectiva desplaza parte de la atención desde las enfermedades crónicas hacia intervenciones nutricionales y de rehabilitación, con aplicaciones posibles antes y después de la cirugía.
El trabajo aporta una advertencia práctica para los equipos quirúrgicos. La evaluación preoperatoria en la cirugía de urgencia no debería limitarse al peso corporal, sino considerar en conjunto el estado nutricional y la fragilidad para estimar con mayor precisión el riesgo de cada paciente.
La metodología es asumida por los autores como la principal limitación del estudio. El análisis de una gran base de datos, permitió establecer asociaciones, pero no logró demostrar relaciones de causa y efecto entre el peso, la fragilidad y la mortalidad.
Advierten también que los lectores deben tener en cuenta el carácter preliminar de la información porquesi bien los resúmenes del Foro Científico del Clinical Congress son revisados y seleccionados por un comité del programa, aún no atravesaron el proceso de pares, característico de las publicaciones científicas.
* American College of Surgeons
Clinical Congress 2026
26 y 29 de septiembre, 2026
Washington, EE.UU.