La elevada incidencia anual de DT2 en pacientes con prediabetes de una población mexicana refuerza la necesidad de identificar oportunamente a los individuos con mayor riesgo.
El cambio en el peso corporal emergió como determinante principal de progresión, mientras que el recibir asesoría nutricional y realizar actividad física muestra efectos protectores. Los hallazgos del estudio subrayan la importancia de implementar estrategias tempranas, individualizadas y continuas, enfocadas en la modificación del estilo de vida y la pérdida de peso, con el fin de reducir la incidencia de diabetes en la comunidad.
El artículo que publica la Revista Mexicana de Endocrinología, Metabolismo y Nutrición * evalúa la incidencia a un año desde el inicio de seguimiento de DT2, en individuos con diagnóstico inicial de seguimiento por prediabetes, así como también procura identificar factores asociados a la progresión de la enfermedad en una población atendida por un centro hospitalario mexicano.
Según los autores, la única investigación local referida al tema, analizó específicamente el desarrollo de DT2 en pacientes con prediabetes, con una incidencia estimada del 4.5% en el primer año de seguimiento. No obstante, el marco del trabajo llevado a cabo casi dos décadas atrás correspondía a un escenario epidemiológico muy distinto al contemporáneo. La brecha de información constituyó una motivación relevante generar datos recientes que faciliten el abordaje de la problemática que incide en la práctica clínica diaria actual.
La Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT 2022) de México reveló que la prevalencia local de prediabetes en adultos fue del 22.1%, índice que supera el promedio mundial. De forma consistente, un análisis reciente de encuestas nacionales que abarcan los años 2016 a 2022 estimó una prevalencia de prediabetes del 20.9% definidas de acuerdo a los estándares de la American Diabetes Association (ADA) basados en glucosa en ayuno y hemoglobina glucosilada (HbA1c), con diversas prevalencia según el criterio de diagnóstico empleado. La encuesta también identificó mayor prevalencia de prediabetes en adultos mayores a 40 años, en personas con obesidad central, en la población indígena y en los residentes de áreas urbanas.
Participantes y resultados
El estudio de cohorte retrospectiva recolectó datos sociodemográficos, clínicos, bioquímicos y de estilo de vida a través del expediente médico de 102 pacientes diagnosticados entre 2020 y 2024.; al cabo de 6 y 12 meses evaluó sus cambios en peso e índice de masa corporal (IMC).
Los criterios bioquímicos de la ADA permitieron calcular la problable asociación de progresión a DT2 mediante modelos de regresión logística.
La incidencia anual de DT2 fue del 23,5% con mayor riesgo en hombres y en las personas que tenían antecedentes familiares de DT2. El incremento de peso e IMC a los 12 meses fue significativamente afectado con la progresión, mientras la asesoría nutricional y el ejercicio físico tuvieron efectos protectores.
La incidencia de diabetes del 23% en pacientes con diagnóstico de prediabetes, fue considerablemente mayor a la progresión anual reportada de otras poblaciones. El hallazgo sugiere una progresión más acelerada que la reportada en estudios locales de casi dos décadas atrás.
Entre los factores asociados, el sexo masculino tuvo una asociación positiva con el desarrollo de diabetes, observación que contrasta con la evidencia internacional que atribuye al sexo femenino el riesgo mayor debido a factores hormonales. Estudios en población de origen mexicanoamericano mostraron mayor riesgo de progresión, especialmente en adultos parcialmente inactivos, efecto que resalta la importancia de las características étnicas, socioculturales y contextuales en la evolución metabólica y el control del peso.
La asesoría nutricional y la actividad física mostraron un efecto protector en el análisis bivariante, asociándose con menor incidencia de diabetes, en concordancia con estudios que respaldan el impacto de las intervenciones en el estilo de vida para prevenir la progresión. Esta evidencia es consistente con la experiencia reciente en atención primaria en México, que documentan cómo los programas estructurados de modificación del estilo de vida pueden lograr la remisión de la prediabetes.
En relación con el tratamiento farmacológico, los pacientes que progresaron tendieron a recibir dosis menores de metformina, lo que sugiere que el tratamiento subóptimo podría haber contribuido a la evolución desfavorable.
El cambio en el peso corporal constituyó uno de los determinantes más importantes de la progresión. El aumento de peso y el cambio en el IMC a lo largo del tiempo los confirmaron como predictores importantes, a diferencia de quienes no progresaron que mostraron una reducción promedio de -1.0 kg. Pese a la coincidencia con la literatura, peso corporal pueden disminuir significativamente el riesgo de desarrollar diabetes 5 , 8 , 13 . Sin embargo, el IMC por sí solo es una medida limitada, por no caracterizar adecuadamente la distribución del tejido adiposo ni la disfunción metabólica que conlleva la hipertrofia de los adipocitos en la obesidad central.
Los autores mencionan las tendencias divergentes en base a distintos diagnósticos; al respecto, hacen mención de un estudio longitudinal mexicano que reportó un incremento relativo cercano al 60% en la prevalencia de diabetes durante el seguimiento. Opinan entonces que la alta prevalencia descrita sugiere una carga sustancial de alteraciones metabólicas conjuntas que incrementan la probabilidad de progresión.
Entre sus fortalezas, el trabajo resalta la evaluación detallada de los factores de progresión locales, facilitada por el uso de modelos que permitieron analizar múltiples factores.
Los resultados evidencian una elevada incidencia anual de DT2 en pacientes con prediabetes dentro de una población mexicana, situación que refuerza la necesidad de identificación oportuna de los individuos con mayor riesgo.
Con el fin de reducir la incidencia de diabetes, los autores subrayan la importancia de implementar estrategias tempranas, individualizadas y continuas, enfocadas en la modificación del estilo de vida y la pérdida de peso. Recomiendan también que las futuras investigaciones centren sus objetivos en diseños prospectivos y muestras más amplias que permitan validar con mayor precisión la influencia del sexo, la genética, la adiposidad central y la trayectoria ponderal. Asimismo, destacan la relevancia del papel tanto de las intervenciones combinadas (nutrición, actividad física, farmacoterapia) en subgrupos poblacionales como de las estrategias basadas en tamizaje.
El estudio menciona sus propias limitaciones:
el tamaño muestral relativamente reducido limita la precisión de algunas estimaciones; además, reconoce no haber evaluado la adherencia al tratamiento ni la constancia de las intervenciones del estilo de vida a lo largo del tiempo.
* Revista Mexicana de Endocrinología, Metabolismo y Nutrición
Predictores de progresión a diabetes tipo 2 en pacientes con prediabetes
Flor C. Guillén-Oviedo , Valentín Sánchez-Pedraza, Sofía Cabrera-Orejuela
13 de julio, 2026; Vol 13 (2)
Filiación de las autoras y el autor:
Servicio de Endocrinología, Hospital General de México Dr. Eduardo Liceaga, Ciudad de México, México
