La presente editorial de The Lancet Infectious Diseases advierte acerca del peligro que entrañan las comunicaciones biomédicas irresponsables en tiempo de pandemia.
Las negligencias cometidas por medios de comunicación y redes sociales son imitadas incluso por funcionarios con rango presidencial, abastecidos no solo por medios y empresas, sino también por grupos editoriales y revistas científicas de renombre. En este sentido, las ediciones abiertas de preprints o preimpresos sin revisión científica, contribuyen a la diseminación de información no constatada ni sopesada en sus alcances masivos, en ciertos casos, a tal punto influyentes, que pueden despertar comportamientos individualistas o desconfianza en los organismos de Estado responsables de las políticas sanitarias.
Desde su primera edición, la sección de siicsalud Covid-19 Informes Chequeados alertó sobre el particular; su nombre es elocuente.
Editorial
“No solo estamos luchando contra una pandemia; también lo hacemos contra una infodemia ", dijo Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, en la Conferencia de Seguridad de Munich, 2020.
Las noticias falsas, la información errónea y las teorías de la conspiración se han vuelto frecuentes en la era de las redes sociales y se dispararon desde el comienzo de la pandemia de COVID-19. Esta situación es extremadamente preocupante porque socava la confianza en las instituciones y programas de salud.
El 29 de junio, en su primera Conferencia de Infodemiología, la OMS inició los debates sobre los efectos globales y el manejo de las infodemias; el evento convocó a expertos internacionales de diversos orígenes científicos y políticos.
El intercambio inmediato y generalizado de información médica y otra información científica fuera de los círculos de expertos antes de que se haya examinado a fondo (por ejemplo, preimpresiones) puede ser peligroso, especialmente en un entorno de pandemia, con rápida evolución, en el que investigadores y profesionales médicos aprenden y contribuyen en forma permanente a ajustes dinámicos de las políticas gubernamentales. Para agravar este vórtice de información está el hecho de que los gobiernos rara vez toman decisiones políticas únicamente sobre la base de evidencia empírica; el interés político es clave, y las dos condiciones con frecuencia difieren entre sí.
Los gobiernos quieren ser percibidos como que tienen el control, son demasiado rápidos para proporcionar garantías falsas, como Saad Omer -director del Instituto de Salud Global de Yale- señaló en una de las disertaciones de la Conferencia de Infodemiología.
En consecuencia, los mensajes incoherentes de los gobiernos y los retrocesos en las recomendaciones como consecuencia de nuevas pruebas emergentes (por ejemplo, si las máscaras protegen contra la transmisión), por error pueden interpretarse como incompetencia.
Se comparararon liderazgos sólidos basados en comunicaciones claras, empáticas y alineadas con la ciencia y la política, como la que muestra la primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, con reacciones caóticas, egoístas y, a veces, deliberadamente engañosas, como las de los presidentes Donald Trump o Jair Bolsonaro.
Esa falta de comunicación no es ayudada por los medios de comunicación, que a menudo son culpables de favorecer rápidamente, informes sensacionalistas en lugar de mensajes científicos cuidadosamente redactados con interpretaciones equilibradas.
El resultado es la erosión de la confianza pública y la sensación de impotencia, condiciones perfectas para la propagación de información errónea dañina que incia un círculo vicioso.
Nosotros (se refiere a The Lancet Infectious Diseases) y muchas otras revistas estamos en el centro de la infodemia. Nunca antes la producción de revistas médicas estuvo sujeta a semejante examen. Desde comunicadores imparciales de informes revisados ??por pares, en estos momentos nuestras identidades editoriales se mezclan con el contenido que publicamos porque llegamos a expertos y no expertos por igual en un entorno global cargado de emociones.
Si bien hemos trabajado durante mucho tiempo con los autores y los medios de comunicación para crear historias objetivas, correctas e imparciales para el consumo público, quizás ahora sea el momento de una respuesta más activa y comprometida. Las revistas (incluida esta) deberían considerar contrarrestar activamente la información errónea que refiere a ellos mismos y los trabajos que publican.
La información errónea confunde porque diluye al conjunto de la información legítima. Las teorías conspirativas1 funcionan porque proporcionan la comodidad de una explicación en tiempos de incertidumbre y ansiedad. Sus mensajes giran en torno a las emociones y los valores centrales, secuestrando las señales mentales que usamos para decidir si la fuente es legítima y, por lo tanto, confiable.
Las teorías conspirativas más penetrantes y dañinas incluyen pizcas de verdad. ¿Pero quién se beneficia de esta información errónea? Claire Wardle, cofundadora y directora de FirstDraft identifica tres aspectos: ganancia financiera, ganancia política y manipulación experimental. La industria antivacunación es un ejemplo notable de lo primero: un informe del Centre for Countering Digital Hate2 muestra que las empresas de suplementos nutricionales y de bienestar son los principales patrocinadores de las campañas contra la vacunación y se benefician directamente de ellas. Peor aún, el contenido contra la vacunación alcanza hasta 58 millones de seguidores en línea y es concentrado adrede por los gigantes de las redes sociales, creando un ingreso publicitario acumulativo de US$1 mil millones de dólares. Tal como lo muestra un análisis de UNICEF3 sobre el llamado incidente de Peshawar del 22 de abril de 2019, la indecisión por una vacuna se transfiere aceleradamente a todas las vacunas y es muy difícil de revertir. Estas reacciones no representan un buen augurio para la aceptación de la vacuna contra la COVID-19.
Este conducta no puede continuar donde, por ejemplo, se niega la existencia de la pandemia COVID-19. Es preciso una acción inmediata y coordinada de la comunidad política, corporativa y científica global para mantener la integridad y credibilidad de la experiencia profesional y reconstruir la confianza pública.
1- https://www.washingtonpost.com/outlook/2020/05/05/coronavirus-conspiracy-theories-pandemic/
2- https://www.counterhate.co.uk/anti-vaxx-industry?mc_cid=740d9a3543&mc_eid=6919eb05a1
3- https://www.youtube.com/watch?v=IAdG3-PevnI
