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Las manifestaciones neurológicas de la Covid-19 son reflejadas con mayor frecuencia por la literatura científica
Nature Reviews Neurology Brescia, Italia 28 Agosto, 2020

La propagación de la pandemia por el SARS-CoV-2 convierte en evidente que la COVID-19 que, además del sistema respiratorio, otros órganos pueden verse afectados.
En particular, las manifestaciones neurológicas relacionadas con el virus se reflejan con mayor frecuencia en la literatura científica.
En este artículo, Alessandro Pezzini yAlessandro Padovani, revisan la literatura sobre la asociación entre COVID-19 y las manifestaciones neurológicas, presentando evidencia de investigación preclínica que responsabilizaría al SARS-CoV-2 de muchas de estas manifestaciones.

Las observaciones biológicas y clínicas resumidas en el artículo sugieren que el SARS-CoV-2 sería responsable de muchas manifestaciones neurológicas, que los autores dividen en tres categorías.
Primero, las consecuencias neurológicas de la enfermedad pulmonar y la enfermedad sistémica asociada (síndrome de respuesta inflamatoria sistémica, sepsis e insuficiencia multiorgánica); esta categoría incluye encefalopatía y evento cerebrovascular.
En segundo lugar, las manifestaciones neurológicas causadas por la invasión directa del virus al SNC; esta categoría podría incluir encefalitis.
Por último, las manifestaciones neurológicas causadas por complicaciones posinfecciosas, inmunomediadas, que incluyen el SGB y sus variantes, ANE y ADEM.

A medida que el brote continúa su propagación, también progresa la comprensión de las manifestaciones neurológicas en pacientes con COVID-19. Sin embargo, obviamente es necesario precisar la información respecto a las manifestaciones neurológicas asociadas a COVID-19; para este fin, los estudios deben diseñarse cuidadosamente, teniendo en cuenta varios aspectos metodológicos.

El desafío clave en cualquier investigación epidemiológica es la definición precisa de los fenotipos clínicos de los pacientes.

Antes de incluir casos en los análisis epidemiológicos, los médicos deben ser conscientes de que la evaluación diagnóstica será lo más detallada y exhaustiva posible para descartar otras causas distintas a la infección por SARS-CoV-2. Esto requiere, por ejemplo: una distinción entre pacientes con evidencia clara de inflamación cerebral (encefalitis) y pacientes con encefalopatía; una caracterización cuidadosa de todos los pacientes con sospecha de enfermedad de los nervios periféricos mediante examen del LCR, estudios neurofisiológicos y, cuando sea necesario, imágenes de la columna vertebral; y el uso de angiografía por sustracción digital del cerebro o imagenología de la pared del vaso cerebral en pacientes con presunta vasculitis cerebral.
Aunque esta cuidadosa caracterización no siempre es fácil -especialmente en individuos severamente afectados- es de destacar que un enfoque diagnóstico tan riguroso no fue aplicado en muchos de los estudios publicados hasta la fecha, con la obvia consecuencia de la heterogeneidad fenotípica y, por lo tanto, y la poca confiabilidad de los hallazgos.
Un enfoque experimental útil sería, al menos, un estudio de casos y controles a gran escala para comparar grupos homogéneos de pacientes con infección confirmada por SARS-CoV-2 con individuos no infectados; sin embargo, este enfoque presentaría desafíos de diseño puesto que la exposición al SARS-CoV-2 es alta en la población general y se necesitarían pruebas de anticuerpos generalizadas para determinar la seroprevalencia

Después de una cuidadosa caracterización clínica, las muestras de sangre y LCR deben recolectarse longitudinalmente para permitir la evaluación de marcadores inflamatorios sistémicos y del SNC, lo que podría permitir la identificación de subgrupos específicos de pacientes con COVID-19 más propensos a desarrollar alteraciones neurológicas.
Además, corresponde realizar exámenes neuropatológicos de los pacientes con COVID-19 después de sus fallecimientos, ya que podrían proporcionar pistas sobre los mecanismos subyacentes a la lesión del sistema nervioso.
Por último, aunque se ha hecho hincapié en la recuperación de la fase aguda de la infección, no deben pasarse por alto los posibles efectos neurológicos a largo plazo de la COVID-19.
Si el SARS-CoV-2 invade el SNC, las manifestaciones neurológicas podrían reaparecer en individuos predispuestos después de que el virus haya permanecido latente durante mucho tiempo.
Las evaluaciones neurológicas longitudinales de los pacientes después de la recuperación serán cruciales para comprender la historia natural del SARS-CoV-2 en el SNC y monitorear las posibles secuelas neurológicas. La evidencia de estudios en animales y humanos de otros coronavirus sugiere que, en algunas personas en riesgo, la respuesta inflamatoria provocada en una infección aguda o crónica desencadenaría o aceleraría los mecanismos subclínicos que subyacen en las primeras etapas de muchas enfermedades neurológicas, por ejemplo, trastornos neurodegenerativos.
Para los autores, los estudios longitudinales deberían incluir una cuidadosa evaluación neurológica, por imágenes, de laboratorio y neuropsicológica para examinar múltiples dominios cognitivos, con el fin de determinar en qué medida la interacción entre la infección central y sistémica impulsa el daño del SNC y las alteraciones neurológicas.

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