La revisión del Journal of the American College of Cardiology (JACC)* aborda los posibles efectos cardioprotectores de las vacunas contra la influenza en el contexto de la pandemia, como así también las experiencias con la influenza aplicables al COVID-19.
Nota aclaratoria:
JACC ignora la decisión de ofrecer acceso gratuito y abierto a todos los informes científicos relacionados con la Covid-19 (Consenso Wellcome, enero 2020**) decidido por los editores del mundo.
Para el caso de este artículo, la revista requiere el pago de US$35.
Rafael Bernal Castro, Director editorial, SIIC
Resumen conceptual en castellano redactado por SIIC.
La asociación entre infartos de miocardio (IM) e infecciones, especialmente respiratorias, se analizó en numerosos estudios observacionales: aumenta de 5 a 10 veces el riesgo de infarto agudo de miocardio (IM) dentro de los 7 días posteriores a la prueba positiva de influenza. Se calcula que la influenza representa el 3-5% del riesgo atribuible a la población de muertes asociadas a IM.
El riesgo de hospitalización por IM después de una infección respiratoria es mayor a los 3 días después de la infección, y disminuye gradualmente hasta los 28 días posteriores a la infección.
Los posibles mecanismos del IM asociado a la influenza son el aumento de la demanda metabólica, la sobrecarga de volumen, el aumento del tono vascular y un microambiente hiperinflamatorio y protrombótico.
Si bien la influenza y la COVID-19 se presentan con síntomas similares, la COVID-19 no solo se transmite más fácilmente sino que también alcanza una tasa mayor de hospitalización y mortalidad de 10 y de 5 a 10 veces, respectivamente .
La lesión del miocardio (troponina elevada) es común en COVID-19 y se asocia con un aumento de 4 veces en el riesgo de muerte.
Los mecanismos por los cuales el SARS-CoV-2 conduce a una lesión miocárdica no están claros. Incluyen la infección directa de las células endoteliales y los miocitos a través del receptor de la enzima convertidora de angiotensina 2 (ACE2) y la promoción de un estado protrombótico como el desarrollo de anticuerpos antifosfolípidos.
Los pacientes de mayor riesgo que necesitan una vacuna eficaz contra la infección por influenza o COVID-19 son las personas mayores (por lo general, de 60 años o más) y aquellas con comorbilidades crónicas. Este mismo grupo tiende a mostrar el fenómeno denominado "inmunosenescencia" consistente en una reducción de la eficacia de la vacunación para inducir una respuesta inmune sostenida.
En comparación con la influenza, en que la vacuna tiene como objetivo proporcionar inmunidad humoral, la respuesta inmune al SARS-CoV-2 puede ser en gran parte mediada por células.
La vacunación contra la influenza se asocia con una reducción del riesgo de eventos cardiovasculares importantes, sobre todo en pacientes con infarto de miocardio reciente.
Existen tres ensayos en curso que comparan la efectividad de varias formulaciones de vacunas contra la influenza para reducir los eventos cardiovasculares importantes en: a) pacientes con insuficiencia cardíaca, b) pacientes sometidos a angiografía coronaria por infarto de miocardio y c) pacientes con enfermedad cardiovascular con alto riesgo de un evento recurrente.
Los ensayos representan una oportunidad única para explorar la asociación entre la inmunosenescencia y el efecto del tratamiento, puesto que los subestudios analizarán las respuestas inmunitarias de los participantes y evaluarán el perfil genético como herramienta para la estratificación del riesgo; lecciones éstas que se pueden aplicar a COVID-19 y las inevitables pandemias futuras.
* Journal of the American College of Cardiology; Volume 76, Issue 15, October 2020
DOI: 10.1016/j.jacc.2020.08.028
** https://wellcome.org/press-release/publishers-make-coronavirus-covid-19-content-freely-available-and-reusable
