Entre las numerosas barreras que en la medicina obstaculizan el avance profesional de las mujeres se destacan la compensación desigual, el potencial de ingresos limitado y las menores oportunidades para ocupar diversas funciones. Estos temas fueron debatidos en la Cumbre de Mujeres en Medicina, celebrada en forma virtual entre el 9 y 10 de octubre últimos.
La participación activa y el compromiso de las organizaciones profesionales y redes proporcionan una oportunidad para que las mujeres superen las barreras.
Neelum T. Aggarwal , MD, FAMWA, profesora asociada en el departamento de ciencias neurológicas y neuróloga principal del Centro de la Enfermedad de Alzheimer de la Universidad Rush, expresó a las asistentes que la capacidad de superar los límites es "ahora más importante que nunca", ya que la pandemia de COVID-19 acentuó aún más estas disparidades.
“Las mujeres médicas están subrepresentadas en las facultades. Vemos esto en todos los ámbitos y consideramos que se relaciona con el potencial de ingresos y los salarios iniciales. Nos pagan mal en comparación con los hombres por realizar el mismo trabajo”, dijo Aggarwal. “Siempre que hablo de esto con mis colegas que no están en medicina, sacuden la cabeza. ¿Cómo puede ser eso cuando vienes de un entrenamiento tan estricto en el que todos/as hecen lo mismo? En esto debemos crear más conciencia".
Las mujeres ganan hasta un 30% menos que los hombres por el mismo trabajo en múltiples campos, incluida la atención médica, según Aggarwal. En medicina, la brecha entre mujeres y hombres comienza después de la residencia y la formación profesional.
Las mujeres ocupan menos "puestos clave de liderazgo", representan solo el 17% de los jefes de departamento y el 20% de los decanos, y tienden a desempeñar funciones administrativas o de apoyo en oficinas, como vicedecanas (46%), decanas asociadas (38%) y decanas asociadas senior (34%), según los datos de la encuesta del Group on Women in Medicine and Science (Grupo de Mujeres en Medicina y Ciencia) que Aggarwal compartió en su presentación en la que resaltó como “estadística realmente impactante” que el único rango académico con más mujeres que hombres es el de instructora.
“Tendemos a desempeñar funciones administrativas de oficina”, dijo, y señaló la diferencia entre apoyo y liderazgo. "Se ven bien, los títulos suenan bien, pero si lo miras, es realmente un papel de apoyo".
Las disparidades representan 'un doble estándar'
Entre las múltiples barreras que afirman la discrepancia entre hombres y mujeres de la medicina, Aggarwal destacó: prejuicios conscientes e inconscientes, falta de patrocinio, falta de integración trabajo / vida y falta de habilidades de negociación, especialmente con negociadores masculinos.
Estos factores tienen una variedad de efectos, continuó, e impactan a las mujeres durante todo el recorrido de su carrera, desde estudiantes de medicina hasta médicas en ejercico.
Aggarwal llamó "el efecto ambiental" a las formas específicas en las que la falta de integración entre el trabajo y la vida personal puede afectar la carrera de una mujer.
En primer lugar, analizó el hecho de que el cuidado de los niños y de los miembros ancianos de la familia recae con más frecuencia en las médicas que en los hombres; señaló también que el cuidado de los miembros de la familia de edad avanzada "se convertirá en la principal amenaza" para el avance profesional.
Ella describió el sesgo inconsciente como un factor "realmente importante" que afecta a las mujeres en la medicina. Las mujeres enfrentan desafíos con la retención del trabajo porque, en parte, no son valoradas ni compensadas por igual, lo que da como resultado menos oportunidades de avance profesional y reduce el potencial de ingresos, según Aggarwal. También tienen menos oportunidades de patrocinio, redes, tutoría y formación.
Aggarwal demostró el impacto del sesgo implícito, al compartir palabras que utilizaron los directores de evaluaciones para describir los desempeños de hombres y mujeres. Su presentación destacó 10 términos positivos y dos términos negativos para describir a los hombres en comparación con cuatro términos positivos y 12 términos negativos para describir a las mujeres. Aggarwal acentuó que los términos utilizados para los hombres, como "analítico" y "competente", se centraban en su capacidad para realizar una tarea, sin embargo los que caracerizaban a las mujeres aludían a cualidades personales, como "inepta", "egoísta, "oportunista" e "indecisa".
La pandemia de COVID-19 exacerbó varias discrepancias, anotó Aggarwal. Señaló específicamente la promoción académica y la confianza en las oportunidades laborales. Calificó las disparidades entre hombres y mujeres como “un doble estándar” y alentó a la audiencia a considerar por qué las mujeres comienzan a perder la confianza en las oportunidades disponibles para ellas.
Las organizaciones brindan pertenencia y apoyo
El mensaje general de la presentación de Aggarwal se centró en las estrategias para "superar estas barreras". Según ella, la participación en sociedades y organizaciones profesionales permite a las mujeres de la medicina perfeccionar aún más sus habilidades y es "ahora más importante que nunca".
Alentó a los asistentes a realizar una autoevaluación antes de involucrarse en una organización. Los factores específicos que propone evaluar incluyen: las opiniones de una sobre el valor del enfoque de equipo; la propia organización, la experiencia que ofrece y las oportunidades que brinda a los miembros; la personalidad de la organización, si existe un clima de confianza y respeto y su capacidad para proporcionar herramientas que amplíen aptitudes, tutorías y patrocinios.
