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Decrecen las tasas de mortalidad por Covid-19
Journal of Hospital Medicine Nueva York, EE.UU. 27 Octubre, 2020

Las mejoras en los resultados de la mortalidad es probable se deban a una combinación de experiencia clínica creciente, volumen hospitalario decreciente, mayor uso de nuevos tratamientos farmacológicos (por ejemplo, corticosteroides sistémicos, remdesivir y tratamientos con anticitoquinas), tratamientos no farmacológicos (como colocar al paciente en posición decúbito prono, o inclinarlo, en lugar de mantenerlo boca arriba), intervención más temprana, conciencia de la comunidad y, potencialmente, menor exposición a la carga viral debido al mayor uso de máscaras y al distanciamiento social.

Resumen objetivo escrito en castellano por la Sociedad Iberoamericana de Información Científica (SIIC). Aconsejamos la consulta del texto completo* y las referencias bibliográficas con que sus autores/as** acompañan las observaciones y opiniones. 
Dirección editorial, SIIC

Al iniciarse la Covid-19, los primeros informes indicaban una alta mortalidad por la enfermedad del coronavirus 2019 pero en fechas recientes las tasas de mortalidad han disminuido, lo que aumenta la esperanza en la mejora de los tratamientos y las estrategias de gestión. Sin embargo, los pacientes también son ahora más jóvenes, con menos comorbilidades. Al respecto, tanto el cambio en la demografía de los infectados como la mayor cantidad de pruebas disponibles pueden significar una identificación y tratamiento más completos y  tempranos. A nivel nacional, por ejemplo, a finales de agosto la edad media de los casos confirmados era de 38 años, frente a los 46 de principios de mayo. Por lo tanto, se desconoce si la disminución de las tasas de mortalidad por COVID-19 simplemente refleja cambios demográficos o representa mejoras reales en la atención clínica.

Los autores investigaron si la mortalidad hospitalaria se asoció con cambios demográficos en el sistema de salud de 3 hospitales en Nueva York. Examinaron la mortalidad hospitalaria o las altas institucionales de marzo a agosto de 2020, ajustada por factores demográficos y clínicos, incluidas las comorbilidades, los signos vitales de admisión y los resultados de laboratorio.

Entre las 5.121 hospitalizaciones, la mortalidad ajustada se redujo del 25,6% (IC del 95%, 23,2-28,1) en marzo al 7,6% (IC del 95%, 2,5-17,8) en agosto. La tasa de mortalidad estandarizada se redujo de 1,26 (IC del 95%, 1,15-1,39) en marzo a 0,38 (IC del 95%, 0,12-0,88) en agosto. momento en el que la probabilidad media de muerte (efecto marginal medio) fue 18,2 puntos porcentuales menor que en marzo.

La mortalidad por COVID-19 estudiada durante 6 meses en un solo sistema de salud, permitió a los autores encontrar que los cambios demográficos y la gravedad de la enfermedad en el momento de la presentación no explicaban por completo las disminuciones en la mortalidad observadas en el transcurso del tiempo. Incluso después del ajuste del riesgo para una variedad de factores clínicos y demográficos, la mortalidad fue significativa y progresivamente menor durante el período de estudio, considerando además la gravedad de la enfermedad en el momento de la presentación, .

Las mejoras en los resultados es probable que se deban a una combinación de experiencia clínica creciente, volumen hospitalario decreciente, mayor uso de nuevos tratamientos farmacológicos (por ejemplo, corticosteroides sistémicos, remdesivir y tratamientos con anticitoquinas), tratamientos no farmacológicos (como colocar al paciente en posición decúbito prono, o inclinarlo, en lugar de mantenerlo boca arriba), intervención más temprana, conciencia de la comunidad y, potencialmente, menor exposición a la carga viral debido al mayor uso de máscaras y al distanciamiento social.

Las fortalezas de este estudio incluyen datos de registros de salud electrónicos altamente detallados sobre hospitalizaciones en tres hospitales diferentes, una población de pacientes diversa, resultados casi completos y un largo período de investigación que abarcó 6 meses.
Respecto a sus limitaciones los autores informan, entre otras, que los pacientes provenían de una sola región geográfica y fueron tratados en un solo sistema de salud, aunque al restringir los datos a un sistema redujo la variabilidad a nivel institucional y les permitió evaluar cómo la atención pudo haber evolucionado con la creciente experiencia.
A modo de conclusión, los datos aportados por un sistema de salud sugieren que la COVID-19 sigue siendo una enfermedad grave para los pacientes de alto riesgo, pero que las tasas de mortalidad están mejorando con el tiempo.

* Journal of Hospital Medicine 
Publicado en línea el 23 de octubre, 2020.
DOI: 10.12788 / jhm.3552 | 10.12788 / jhm.3552

** Autoras/es: Leora I Horwitz, MD, MHS , Simon A Jones, PhD , Robert J Cerfolio, MD , Fritz Francois, MD , Joseph Greco, MD , Bret Rudy, MD , Christopher A Petrilli, MD

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